La Epifanía del Señor

Cicle: 
C
Temps: 
Nadal
Domingo, 6 Enero 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

La Epifanía es la fiesta de la manifestación de Jesús a todos los pueblos

1.- Qué día más lindo para soñar y disfrutar de la noche y del día de Reyes con los más pequeños de la casa. “Vivan los Reyes del Oriente que traen cosas a la gente”, cantábamos de pequeños en mi pueblo mientras los recibíamos rebosantes de esperanza con farolillos en las manos. Hoy nos unimos al gozo de María y José aceptando los regalos de los reyezuelos de la familia y de los sabios de Oriente para el Niño Jesús.

2.- Las lecturas de hoy explican un mismo hecho de modo diferente. Isaías lo ve con ojos poéticos de profeta. San Pablo, apóstol y teólogo lo aclara con cuatro palabras precisas. Y el evangelista Mateo lo cuenta a modo de la “teología narrativa”, como dicen ahora los entendidos.

3.- El profeta Isaías columbra para su pueblo oprimido y exiliado unos días de esplendor y de bienestar: riadas de forasteros llegados de todas partes, turistas diríamos ahora, acompañan a los hijos de Israel que vuelven del exilio. Finalmente, en medio de las tinieblas llegó la gran luz de un nuevo día, la luz como símbolo de salvación y del amanecer de una nueva época, de una nueva etapa de la historia. La profecía y el salmo procuran a san Mateo los colores para describir la aventura de los sabios del Oriente en busca del recién nacido Rey de los judíos.

4.- San Pablo expresa con pocas palabras el sentido de la fiesta de hoy. Dios nos revela un misterio. Misterio es un secreto mantenido durante siglos y que Dios hoy nos lo revela. Misterio es un secreto revelado que deja pues de ser secreto. Es este: En Jesucristo todos los pueblos tienen parte desde ahora en la misma herencia, forman un solo cuerpo: el único cuerpo en Cristo y comparten la misma promesa hecha siglos atrás a Abrahán. Esta es la Buena Noticia, el evangelio. Dios rompe todas las fronteras que separaban a los judíos de los no judíos para hacer con ellos un solo pueblo sin distinción de razas ni de colores, de culturas o de religiones. Por esto la tradición cristiana conoce a los magos con el nombre de Gaspar, Melchor y Baltasar, uno de cara y cabellos blancos. El otro es rubio. El tercero un negrito de ojos claros y simpático.

5.- Para llegar al misterio, el evangelio nos anima a prestar atención a los signos de los tiempos. Los astrólogos han aprendido a leer los grandes acontecimientos a la luz de las estrellas. ¿Qué significa esta estrella nueva que aparece en el horizonte? ¿Hacia dónde se dirige?

6.- La Epifanía es la fiesta de la manifestación de Jesús a todos los pueblos. En ella somos invitados a superar nuestras rutinas y romper los esquemas mentales para acompañar en su largo viaje a los sabios de Oriente. El deseo de la verdad los conduce hasta Jerusalén, el corazón de Israel. Su llegada provoca un terremoto. ¿Con que acaba de nacer el Rey de los Judíos? ¿Dónde y cómo? ¿Es posible?

7.- Herodes siempre tan informado, no se ha enterado de nada. Consulta a los que seguramente saben más que él. Sin duda lo saben los grandes sacerdotes y los sabios maestros de Israel. No necesitan mirar a las estrellas. No hace falta, tienen el LIBRO de la Ley. Lo abren y perciben la voz del profeta Miqueas: Belén, el pueblo del gran rey David.

8.- Los sabios del Libro respiran con satisfacción: Han acertado. Pero no se mueven. Se quedan donde estaban. Herodes tiembla de miedo y calcula astutamente su plan de defensa –¡por si acaso!–. Buscando la verdad los sabios astrólogos se han metido en la boca del lobo. Herodes les aconseja. Que comprueben lo que hay de cierto en esta historia y que le informen detalladamente. Todo menos hacer el ridículo. Hay que estar ojo avizor.

9.- Y los sabios de Oriente vuelven a ver la estrella más brillante que nunca. No se esperaban la gran sorpresa: han recorrido un largo camino para adorar el recién nacido Rey de los judíos. Y ¡qué Rey! Un niño con María, su madre. Se postran en tierra, lo adoran. Se maravillan: ni la madre ni el Niño tienen aire de aristocracia real. Pero lo comprenden. Y con sus regalos ponen sus personas al servicio de Jesús: oro como a rey, incienso como a Dios, mirra como a hombre.

10.- Realmente hace falta alma de niño para comprender estas sorpresas de Dios cuando se nos manifiesta. La necesitaban los sabios de Oriente, la necesitaban los sumos sacerdotes y los sabios del Libro y también Herodes. ¡Y tanto como lo necesitaban! Y también nos hace falta a nosotros. El poeta que escribió el Poema de Nadal, lo dice en catalán y pierde bastante con la traducción:

Si te piensas captar la estrella
no vayas con exigencias,
humedécete los párpados
con tres lágrimas de niño.
Humíllate hasta el tiempo que eras niño.

Tipus recurs pastoral: