Jueves Santo

Cicle: 
C
Temps: 
Quaresma
Jueves, 18 Abril 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Háganse servidores los unos de los otros por medio del amor

1.- ¿Se acuerdan? ¡Qué fiesta la consagración del altar de la Sagrada Familia! ¡Qué marco más maravilloso el de la Basílica! Y qué dignidad la del Papa Benedicto XVI rodeado de cardenales, arzobispos, obispos, curas, diáconos, monaguillos... Y el pueblo fiel con tanta gente de toda lengua, pueblo y nación... como en el Apocalipsis. Una liturgia impecable: ágil y digna... Hasta que un grupito de religiosas con su hábito rompieron la armonía. Se dirigen al altar con fregonas y cubos y otros elementos y se ponen a secar el aceite que resbalaba del altar hasta el suelo.

2.- ¿Reacciones? No sé qué pensarían los clérigos y los laicos. Pero sí recuerdo los comentarios que se hacían acabada la ceremonia: clericalismo, machismo, feminismo, progresismo, carcundia... ¿Dónde se ha visto? Unas mujeres, ¡siempre mujeres!, aunque sean religiosas y peor si lo son, haciendo de criadas como las criadas de toda la vida. Verifican el lema de la Real Academia Española: «limpia, fija y da esplendor».

3.- Y aun así, y me sabe mal de disentir de gente tan santa y tan sabia, el espectáculo de las santas religiosas me acuerda otra ruptura de la armonía. Nada menos que provocada por Jesús “profanando” la sacratísima liturgia de la cena pasqual: se puso a lavar los pies de los apóstoles como un esclavo. ¿A quién se le ocurre? Pedro se opuso con toda la vehemencia. Y con toda razón.

4.- El gesto de aquellas religiosas recordaba a toda la Iglesia clerical i laical el gesto de Jesús. El único –o casi único– totalmente cristiano de toda la celebración. Este único gesto “cristianizaba” toda la parafernalia litúrgica. Toda liturgia es vacía de sentido sin este gesto tan poco valorado.

5.- Jesús lo aprueba y propone con toda su autoridad de Maestro y Señor. Sólo alguien que sea maestro y señor como él será bastante libre para despojarse de su brillante currículum y adoptar la actitud de servicio. «¿Entendéis lo que acabo de hacer? Me llamáis “Maestro” y “Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros os los habéis de lavar los unos a los otros. Os he dado ejemplo para que hagáis lo mismo que yo he hecho».

6.- Haced esto que es mi memorial, dirá en la institución de la Eucaristía. La misa empieza cuando la misa acaba. Siempre que nos ponemos al servicio del hermano prolongamos y actualizamos lo que el gesto del pan y el vino de la eucaristía significa: el memorial del Señor.

 7.- Sin darnos cuenta pensamos la promoción de las personas en términos de poder, a base de escalar posiciones en el escalafón social y eclesial. El más importante y el primero entre vosotros hágase el siervo y el esclavo de todos. Conviene que él crezca y que yo mengüe, decía san Juan Bautista.

8.- Honor y desagravio a todas las injusticias que se dijeron, se pensaron y escribieron a propósito de aquellas santas mujeres que dieron y actualizaron el gesto de Jesús lavando los pies. Tomémonos seriamente el ejemplo del Señor. Un buen programa para el día del Amor fraterno.

9.- Hermanos, han sido llamados para vivir en libertad; pero no esta libertad para dar rienda suelta a sus bajos instintos; más bien, háganse servidores los unos de los otros por medio del amor.

Tipus recurs pastoral: