Domingo V de Cuaresma

Cicle: 
C
Temps: 
Quaresma
Domingo, 7 Abril 2019
P. Josep Vilarrubias Codina, cmf

Dios no es alguien que ama: Dios es el mismo Amor

La semana pasada en la parábola del Hijo Pródigo nos encontramos con la impensable magnitud del amor misericordioso del Padre. Jesús hoy nos vuelve a sorprender. Es un texto que leemos en el evangelio de Juan y que parece que originariamente era de Lucas, el evangelista de la misericordia. Ahora no tenemos una parábola sino un relato.

Por la mañana Jesús ha ido al Templo y ahora, sentado en uno de los patios está enseñando a la gente. Llega un grupo de fariseos junto con maestros de la ley que llevan a una mujer para apedrearla. Se detienen ante Jesús y le dicen: Esta mujer ha sido sorprendida en adulterio. La ley de Moisés la condena a muerte. Tú ¿qué dices? La trampa es gravísima: si dice perdonar a la mujer se pone contra la legalidad, y si dice que cumplir la ley ¿dónde está tanta misericordia con los pecadores? Han puesto a Jesús a hacer de juez, un juicio trampa en que de todas formas debe salir malparado ante la gente. Jesús calla, se agacha y se pone a dibujar en el suelo con el dedo. Tensión de silencio. Finalmente levanta la cabeza y los sorprende: "El que de vosotros esté sin culpa que empiece a apedrearla".

Se ha atrevido a acusar a los acusadores. Nadie se atreve a coger la primera piedra. Han quedado atrapados en sus propios pecados. Y uno detrás de otro se escabullen entre la gente.

La pobre mujer ha permanecido sola ante Jesús. Temblorosa, porque no sabe si el maestro la condenará. Levanta los ojos y se encuentra con la mirada de Jesús lleno de bondad:

–Mujer, ¿es que nadie te ha condenado?

–Nadie, Señor.

–Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no peques más.

La meditación de este texto nos mueve a situarnos en la vivencia de la mujer atrapada en una situación de culpabilidad, de castigo y de perdón. Es como ponernos en la persona del hijo pródigo, del pasado domingo.

Pero no olvidemos sobre todo de fijar la atención en los sentimientos de Jesús. En la parábola el hijo pródigo Jesús se siente como expresión humana de la actitud de Dios Amor sobre cada uno de nosotros, estemos como estemos; porque Dios es amor de padre, de madre, de amigo... Dios no es alguien que ama: Dios es el mismo Amor. ¿Como podríamos justificar el miedo, si en realidad nos sentimos queridos y queremos corresponder? Donde hay amor no puede haber miedo, tal como leemos en la primera carta de Juan.

Me ha gustado la observación que acabo de encontrar en relación entre el mensaje del hijo pródigo y el de la mujer adúltera:

–La adúltera ha "desplegado" el hermano menor y como él se siente digna de condena.

–Los fariseos "despliegan" el hermano mayor y se creen con el derecho de condenar.

–Jesús se siente identificado con el padre del hijo pródigo y los unifica a los tres: El hijo mayor y el hijo menor unificados en el amor de Padre. Los dos hijos son llamados a cambiar en clave del amor del Padre. Igualmente la mujer pecadora es llamada como el hijo pródigo a percibir el perdón y la ternura de Dios.

Todas las lecturas de hoy van en la dirección de hacernos olvidar el pasado y mirar hacia adelante:

- En el Evangelio: "Yo no te condeno, vete y no vuelvas a tu pasado".

- En Isaías: Dios habla al pueblo que en el exilio de Babilonia sufre bajo el peso de sus infidelidades: "No penséis en lo antiguo. Estoy a punto de hacer algo nuevo que ya está brotando. ¿No os dais cuenta?...

- En el salmo 125: Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía un sueño... Los que sembraban con lágrimas en los ojos ahora cantan de gozo en la siega.

- Y Pablo a Flipencs: ...se olvida del pasado y sigue corriendo como atleta en el seguimiento de una nueva vida en Cristo. Y añade: "Puedo hacerlo ya que Cristo se ha apoderado de mí".

El gesto del Padre con el hijo que ha vuelto a casa y la palabra salvadora de Jesús a la mujer, nos hacen olvidar nuestro pasado negativo y mirar confiados hacia el futuro para avanzar con más vitalidad hacia las celebraciones del Misterio Pascual.

¡Que tengáis un buen domingo!

Tipus recurs pastoral: