Domingo III de Pascua

Cicle: 
C
Temps: 
Pasqua
Domingo, 5 Mayo 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Pedro, demuestra que me amas, haciendo de pastor de mi rebaño

1.- Aquel Pedro algo engreído que negó tres veces conocer a Jesús, hoy proclama sin tapujos el principio de desobediencia civil ante la suprema autoridad religiosa: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Ni él ni sus compañeros dejarán de decir lo que han oído, visto y vivido de Jesús. No pueden traicionar su conciencia. “Vosotros lo hicisteis clavar en la cruz. Pero Dios lo ha resucitado y lo ha proclamado líder y Salvador, dispuesto a hacer llegar su perdón a todo el que crea en Él.

2.- ¿Qué ha ocurrido? Pues que ahora Pedro ya no está solo. Alguien le apoya y avala su testimonio: el Espíritu Santo. Y él y sus compañeros salen del tribunal contentos porque Dios los ha considerado dignos de ser maltratados como Jesús.

3.- A menudo nos imaginamos que, después de la resurrección de Jesús, para los apóstoles todo era cosa de coser y cantar Pues, no. Pasaron unos días sin saber qué hacer ni hacia dónde tirar. Por esto Pedro y sus compañeros vuelven a su antiguo oficio: hacer de pescadores. Y mientras faenan con las redes sin pescar ni un triste pez, Jesús se les presenta y les indica donde encontrarán lo que buscan. Y los espera para compartir un desayuno fraternal.

4.- Al amor de la lumbre, después de desayunar, Jesús pegunta a Pedro tres veces si lo ama. ¿Recordaría Pedro el patio del gran sacerdote cuando se calentaba y negaba a su Maestro? Ahora repite tres veces que sí que lo quiere y lo ama. Jesús lo sabe mejor que él. Pero era la condición indispensable para hacerse cargo de la misión que Jesús le confía: Pedro, demuestra que me amas, haciendo de pastor de mi rebaño, ocupándote de los hermanos y hermanas que Yo tanto quiero.

5.- Jesús se lo repite tres veces. Se trata de un testamento. Antiguamente el testador podía formalizar un testamento válido repitiendo tres veces ante testigos su última voluntad. Pedro lo acepta no como un poder sino como Jesús que no ha venido a ser servido sino a servir, a entregarse a sí mismo en un servicio humilde y desinteresado.

6.- Más adelante, Pedro ya experimentado, recomendará a los que en la comunidad cristiana ejerzan de pastores: Velad por los que os han confiado de buena gana, a la manera de Dios. Nunca por dinero, sino desinteresadamente. Ni tiránicamente. No, nada de esto. Sed siempre modelos de vuestro rebaño. Cómo Jesús.

7.- Pedro declarado pastor, continúa perteneciendo al único Pastor: Sígueme. Es la invitación que ya había recibido al principio junto al lago de Galilea y que continúa resonando en cada recodo de su vida. Y de nuestra vida.

8.- Jesús le da Pedro una advertencia que le abrirá el sentido de su vida. Cuando eras joven... hacías y hacías y hacías. Era tu manera de servir. Cuando seas mayor, ya no podrás hacer ni dar cosas. Sólo podrás ser lo que eres y nada más. Y dependerás de otros hasta en cosas muy elementales. Incluso acabarás en la cruz como Yo. Pues mira, cuando ya no puedas hacer ni dar nada, todavía quedas tú. También glorificarás a Dios poniendo en sus manos lo poco o mucho que seas.

9.- Glorificamos a Dios mientras trabajamos por él en el servicio de nuestros hermanos. Cuando las limitaciones de la salud o de la edad nos saquen de la circulación, todavía podremos dar a Dios y a los hermanos lo que más esperan de nosotros: nuestro corazón, nuestro amor, nuestra oración, nuestra presencia. ¡Ojalá! Jesús, clavado en la cruz, ante la imposibilidad de hacer nada, amó, perdonó, nos dio a María por madre, nos entregó el Espíritu Santo y nos abrió su corazón. Y nos espera con los brazos abiertos.

10.- Me amas, ¿verdad? Pues ámame en las personas que trates en la familia, en la parroquia, en el vecindario, en la oficina, en la ONG, en la calle. Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor. Donde no lleguen tus manos y tus pies, que llegue el corazón. Serás como Dios: Dios es amor.

Tipus recurs pastoral: