Corpus Christi

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 23 Junio 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Cuando nos damos a los hermanos, realizamos en la vida ordinaria lo que la Eucaristía significa

1.- Hoy, día de Corpus Christi, las lecturas nos presentan tres estampas muy interesantes: el pan que se ofrece, el pan que se parte y se comparte, y el pan que se entrega a sí mismo.

2.- Primera estampa: Melquisedec: ¡Qué nombre más extraño! Pero muy bonito. Quiere decir rey de justicia. Era rey de Salem, es decir, "rey de paz". Y además, como sacerdote de Dios Altísimo, salió al paso de Abram victorioso, le ofreció pan y vino y le bendijo. Sí, él bendijo a Abram en quién serían benditas todas las naciones.

3.- Como que no se sabe ni el padre ni la madre ni ninguna lista de antepasados, Melquisedec es imagen perfecta de Jesús que a pesar de no pertenecer a la familia sacerdotal de Leví, es el gran sacerdote, el único intermediario entre Dios y nosotros.

4.- Segunda estampa: Jesús se ha retirado con los discípulos en un lugar solitario y al ver la multitud que lo buscaba afamada de palabra de Dios y del pan de cada día, la alimenta generosamente. Lo hace aprovechando los cinco panes y los dos pescados que los discípulos ponen a su disposición. Toma el pan, lo parte, lo reparte y todo el gentío lo comparte. Y también los pescados. Todo un símbolo de la Eucaristía. Los discípulos se han dado ellos mismos en la pequeña cosa que tenían y lo ponen a disposición de Jesús. Y así el pan partido, compartido y repartido llega a todo el mundo. Con esto Jesús hace el milagro.

5.- Cuando hablamos del milagro de los panes y de los pescados, a menudo sonreímos por debajo la nariz y hasta se nos ocurre algún chiste gracioso. Aquello de cinco panes y dos peces saciando a una multitud de 5.000 hombres sin contar mujeres y niños... Tenemos que saber leer el simbolismo de esta y otras narraciones. Jesús tendría ante sí un grupo más o menos numeroso de personas que nutre haciendo el milagro de la solidaridad de forma que lo poco de cada uno en manos de Jesús llegue a todos y aún sobre. Y es que en aquellos pocos o muchos del desierto entran todos los miles y millones de discípulos de Jesús que, poniendo generosa y anónimamente lo que son y lo que tienen, continúan alimentando a multitud de gentes necesitadas de palabra y de pan. “Tenía hambre, y me disteis de comer. Tenía sed y me disteis de beber...”.

6.- Tercera estampa: Melquisedec es la sombra de una gran realidad. Los panes multiplicados y distribuidos, son el símbolo del regalo maravilloso de la Eucaristía. San Pablo nos explica cómo Jesús tomó el pan, lo partió y lo dio a los discípulos diciendo: Tomad y bebed todos. Esto es mi Cuerpo. Esta es mi sangre. Es decir, soy yo que me doy a vosotros y por vosotros.

7.- Haced esto que es mi memorial. Haciendo esto actualizaréis lo que he hecho por vosotros. Y ¿qué ha hecho por nosotros? Darse él mismo. ¿Cómo? Poniéndose a lavar los pies de los discípulos, tomando una actitud de servicio amoroso. Con esto eleva a la dignidad de sacramento, signo visible de su presencia invisible, todo aquello que a lo largo del día hagamos cuando damos nuestro tiempo, aquello que sabemos, tenemos y podemos al servicio de los hermanos, especialmente a los más necesidades. Por eso, podemos decir que la misa empieza justo cuando se acaba. En la misa Jesús se nos da sacramentalmente en el pan y el vino que consagramos. Cuando nosotros nos damos a los hermanos, realizamos en la vida ordinaria lo que la Eucaristía significa.

8.- La fiesta del Corpus Christi nos recuerda todo esto. Hoy somos invitados especialmente a un rato de plegaria ante el Sacramento unidos al Papa y a toda la Iglesia. Podremos recordar lo que dice san Pablo: Como que el pan es uno sólo, todos juntos -a pesar de ser muchos- formamos un solo cuerpo puesto que todos participamos de un mismo pan. Adoración, oración, alabanza y la alegría de formar parte del Cuerpo de Cristo en la Iglesia.

9.- El P. Claret recibió la gracia de conservar misteriosamente para sus adentros el pan de la Eucaristía de una comunión a la otra. Era un Sagrario viviente. Mirad, todos los cristianos tenemos la misma gracia. En cada comunión Jesús nos convierte en signos visibles de su Presencia. Lo seremos si cómo Él pasamos por el mundo haciendo el bien y dándonos en aquello que hacemos.

Tipus recurs pastoral: