domingo XIII del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 30 Junio 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Cristiano es el que ha optado por Cristo y lo sigue libre de la esclavitudes

1.- Jesús emprende decididamente el viaje definitivo a Jerusalén donde se jugará el todo por el todo. Un camino empinado. Un contratiempo y una oposición inesperada: Le cierran las puertas por razones políticas y religiosas. Y Santiago y Juan, los hijos del trueno, reaccionan acudiendo a la violencia. Que Dios dé la cara por su Hijo y sus causas. Andaban muy errados. No les movía el Espíritu de Jesús.

2.- A pesar de todo, hay tres personajes dispuestos a seguirlo. El primero es invitado por Jesús. Sí, pero no. Tiene un problema familiar serio. Atender al padre. Otros dos se le ofrecen. Te seguiré doquiera que vayas. ¿De veras? Hoy aquí, mañana allá. Las zorras tienen madrigueras. Los pájaros nidos. Has que ser libre como ellos. Yo no tengo ni una almohada donde reclinar la cabeza. Y un tercero: ¿Me quieres seguir pero con un ojo fijo en mí y con el otro mirando atrás, verdad? ¡Poco adelantaremos así! Ningún labrador con la mano en el arado mira a la vez adelante y atrás.

3.- Cuando leemos estos textos se nos pone la piel de gallina. ¿A dónde vamos a parar? ¡Esto es demasiado! Pero Jesús no se echa atrás ni baja el listón. Tiene una misión que cumplir y la cumplirá a pesar de las trabas que le pongan los buenos de buena fe y los malos de fe no tan buena. Él es libre y quiere que los hombres y mujeres que lo sigan, sean tan libres como él: personas desprendidas de las cosas, autónomas y no enredadas en relaciones que esclavizan. No quiere mujeres como la de Lot convertida en estatua de sal. Plantada. Ni delante ni atrás. Personas desarraigadas del pasado como aquel tiempo mejor, como aquel paraíso perdido. Arraigadas en el presente y ligeras de equipaje para el futuro. Cristiano es el que ha optado por Cristo y lo sigue libre de la esclavitud de las cosas, del poder, del dinero, del sexo, y sobre todo libre de sí mismo.

4.- El evangelio es un grito de libertad. Es para ser libre que Cristo nos ha liberado, hemos leído en la carta a los Gálatas. Es la constitución del cristiano: libres y responsables. Disponibles a todo porque se poseen ellas mismas. Aman tiernamente a todos y por eso liberan. Los mueve desde dentro el Espíritu Santo, el Espíritu libertador. Tienen escritas en su corazón las exigencias de la ley, que tanto oprimen cuando están escritas en tablas de piedra o en códigos de todo pelaje.

5.- San Pablo describe los trazos que caracterizan a la persona libre. Son los llamados los frutos del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, espíritu de servicio, confianza en los otros, ternura, autodominio. Contra esto la Ley no tiene nada que decir. El cristiano es lo bastante humano para sentirse frágil y lo bastante fuerte para controlar por amor sus pasiones y tendencias. Lo frutos del Espíritu que san Pablo enumera son las realidades que hacen del cristiano un miembro libre y solidario de una comunidad solidaria y libre.

6.- Contra este Espíritu liberador, está la red sutil de lo que en griego llaman “sarx”, la carne y que se puede traducir por el egoísmo que con sus hilos tan tenues impiden al águila volar. Quid prosunt alae capto pede? ¿De qué te sirven las alas si tienes atada la pata? El egoísmo falsea el amor con su falta de respeto a la persona. Falsea la relación con Dios con sus diversas idolatrías. Enturbia el amor con las enemistades, peleas, celos, ira incontrolada, partidismos... Falsea el buen uso de las cosas abusando de ellas. ¿Qué se puede esperar de gente esclava de sí misma que para colmo presume de libre, de progre, de agnóstica y de atea?

7.- Esta vocación de libertad a que somos llamados los cristianos corre el riesgo de convertir la libertad en un punto de arranque para una vida encerrada en el egoísmo. Somos libres porque podemos disponer de nosotros y ponernos al servicio de los demás. Porque participamos de la libertad de Jesús Maestro y Señor, que muestra su maestrazgo y su señorío lavando los pies de los discípulos. Y resume toda la Ley en este único mandamiento: estimarás tu prójimo como a ti mismo.

8.- Jesús establece unas nuevas relaciones de la persona con Dios: filiales, hijos/hijas. Con la naturaleza: admiración y respeto por la maravilla de las flores silvestres y de los pájaros del cielo. Con las personas: las personas que a los ojos de la gente no llegan ni a gusanos de la tierra, a los ojos de Jesús son Él mismo. Se identifica con ellos. Y con la familia: crea una familia en que cada miembro da y recibe de los otros desde la igualdad profunda, libertad gozosa, fraternidad inagotable porque padres y madres, hermanos y hermanas, vecinos y vecinas son hijos e hijas de Dios. Todos se unen rezando el Padre nuestro, dándose la paz y nutriéndose del pan y del vino de la Eucaristía que los habilita para pasar por el mundo haciendo el bien como Jesús.

Tipus recurs pastoral: