Domingo XIV del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 7 Julio 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

El Dios que nos envía, es también el Dios que nos acompaña

1.- Estamos tan acostumbrados a ver maestros hechos y derechos y apóstoles con barba o con gran currículum que el dibujo del Hermano Daufí nos desconcierta: un joven enamorado, con el bastón de peregrino en una mano y con la otra ofreciendo una paloma con un brote de olivo en pico a una chica asomada al balcón con una mirada curiosa.

2.- Es un mensajero armado de buena voluntad y hay una persona que lo acoge. Jesús anhela que su mensaje llegue a cada rincón del mundo. Y ahora envía a setenta y dos discípulos como palomas mensajeras ligeras de equipaje con un mensaje de paz y de amor.

3.- Primero nos abre los ojos: Hay mucho trabajo y poca gente que quiera trabajar. Hagamos dos cosas: pidamos al amo que nos envíe más gente. Y otra: Señor, soy mayor, estoy muy ocupado, no estoy preparado. Yo, yo, yo… ¿Por qué no dices: Heme aquí, Señor? Puedes ser portador de paz. Contentarte con pocas cosas, aprovechar el tiempo y ofrecer paz y hospitalidad. Humanizaos y humanizad. Nuestra fragilidad es máxima pero contamos con la fuerza del Señor

4.- Y sin miedo, porque el Dios que nos envía, es también el Dios que nos acompaña. Una paz “viajera” que va y viene como “arca” de la alianza. Imprégnate de las actitudes de Jesús mostrando su ternura que es la ternura de Dios: Nos ama: seremos amamantados con la abundancia de su consuelo, y chuparemos las delicias de su leche. Nos lleva en brazos y nos acaricia sobre sus rodillas. Como una madre consuela a su hijo, yo también os consolaré. Cuando lo experimentaremos nuestro corazón latirá de gozo y revivirán como la hierba vuestros huesos. Ya lo veis, si queremos ser cristianos de verdad, necesitamos recuperar nuestra alma de niño. Las madres y los abuelos y abuelas que estáis aquí lo podréis entender. Dios os toma por modelos. Vosotros le inspiráis su lenguaje. Y el gozo de sentirnos amados y de amar.

5.- Por los caminos del mundo nos saldrán al paso lobos feroces. No tengáis miedo de los feroces que se ven venir. Prestad mayor atención a los lobos con piel de cordero. Mirad sus patitas cuando llamen a la puerta. San Pablo, sin decirlo, alude a ellos cuando habla de los camuflados que se han infiltrado en la comunidad imponiéndole la vuelta a las costumbres judías para ahorrarse la persecución o la impopularidad que comporta confesarse cristianos. Hoy serían las mentalidades progres que atentan contra la vida, no respetan la palabra, se ríen del amor bendecido por el sacramento, niegan la vida eterna. Pablo dice que son unos cobardes que huyen de la persecución o de la vergüenza de ser lo que son como bautizados. Y son unos egoístas porque se apuntan como éxitos personales a los que logran a apartar de la fe.

6.- Hemos de ir armados sólo con la palabra y la gracia de Jesús y servirnos de ellas para humanizar las relaciones ofreciendo hospitalidad y disfrutando y fomentando la comensalidad: compartir la mesa sin prejuicios religiosos de varias tradiciones o de libros de autoayuda.

7.- Quizás nos encontraremos con la oposición cerrada a nuestra oferta de libertad cristiana. No hay que emperrarse a picar hierro frío. Los Setenta y dos lo expresaban con un gesto: expulsar-se las sandalias o el manto devolviéndoles lo que era suyo: el polvo. Marcaba la dificultad de unas relaciones, nunca un gesto de desprecio. Ellos se lo pierden.

8.- San Pablo se empeñó muchos meses en ir a evangelizar a puntos diversos del Asia Menor por donde se movía. Siempre le salían trabas. Hasta que en sueños oyó la voz del Espíritu en el grito de un macedonio que lo invitaba a saltar de Asia a Europa. Y así acogido por la familia de la señora Lidia nos llegó el evangelio.

9.- Y cuando el próximo domingo volvamos a la Eucaristía, expliquemos a Jesús nuestros pequeños aciertos, nuestras pequeñas victorias, nuestros pequeños fracasos o chascos, el mucho amor que hemos encontrado en la gente que menos esperábamos y el mucho amor que hemos repartido.

10.- Alegraos de estas victorias sobre vuestro miedo, sobre un ambiente hostil... Jesús se alegró del éxito de los discípulos. En su acción humilde y confiada vio la derrota de Satanás y todas las fuerzas del mal. Han colaborado a la victoria del bien sobre el mal organizado porque habéis puesto a Dios y a los hermanos en el centro de vuestra vida. Unidos a la cruz de Cristo, disfrutamos de la victoria de Cristo. Pero alegrémonos sobre todo porque nuestro nombre está escrito en el Corazón de Dios.

Tipus recurs pastoral: