Domingo XIV del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Pasqua
Domingo, 7 Julio 2019
P. Josep Vilarrubias Codina, cmf

Ir y actuar en nombre del Señor transmite la paz, la alegría, el amor de Dios.

De camino hacia Jerusalén Jesús hace como un ensayo de lo que debe ser la misión evangelizadora de la Iglesia.

Escoge setenta y dos. Los biblistas nos comentan por qué este número, que representa la universalidad de la misión.

Los envía que se adelanten de dos en dos en cada pueblo donde él mismo tiene que ir. Que se adelanten, que se lancen con coraje. Él estará detrás. De dos en dos en referencia a la ley judía que en los juicios los testigos han de ser dos.

Les decía: hay mucho a segar y los obreros son pocos. Pedid al Padre que haya más. La fuerza primera de la misión es la oración. Orar confiadamente contra toda evidencia, contra toda esperanza.

Os envío como ovejas en medio de lobos. No penséis que todo va a ser rosas. Incluso llegarán a destrozaros, como sucede con los mártires en su misión evangelizadora de la Iglesia.

No llevéis bolsa, ni alforja ni calzado. Nada de lo que no sea necesario para caminar, para alimentaros y para cumplir la misión.

No saludéis a nadie por el camino. Detenerse significa detenerse. Y saludar significa saludar. Introducirnos saludando, pero sin meternos inútilmente en lo ajeno.

Al entrar en alguna casa, decid: paz en esta casa. El mensaje misionero es de paz, no tensiones estériles. Paz en los corazones, paz entre los hermanos, paz con la naturaleza, paz con Dios.
Donde os reciban con paz, quedaos y comed y bebed lo que les den. Para sobrevivir no se necesitan provisiones, sino que haya una acogida de paz.

En los pueblos en que os reciban bien

-          comed lo que os pongan en la mesa

-          curad a los enfermos

-          anunciadles el Reino de Dios.

Este es el tema: acoger y dejarse acoger, amar y dejarse amar, compartir con justicia y hermandad todos los bienes que nos han sido dados, curar los corazones sufrientes o enfermos, y así transparentar -hacer presente- el Reino de Dios.

Los setenta y dos volvieron todos contentos. Diciendo que incluso los malos espíritus se les sometían. Ir y actuar en nombre del Señor encomienda la paz, la alegría, el amor de Dios.

Pero os digo que no os alegréis porque los espíritus se os sometían, sino porque vuestros nombres estén escritos en el cielo. Nos dice que la verdadera alegría no viene del poder o del éxito, sino porque Dios nos ama, que a Dios le interesamos,

• Es por ello que nuestros nombres están escritos en el corazón de Dios.

Tipus recurs pastoral: