Domingo XV del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 14 Julio 2019
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Prójimo es el que se aproxima, se acerca al otro con amor

1.- Ahora no lo sé, pero antes aprendíamos de memoria los 10 mandamientos de la Ley de Dios. Y la retahíla solía acabar: Estos mandamientos se encierran en dos: amarás a Dios y al prójimo como tú mismo.

2.- El Deuteronomio decía a los israelitas: La Ley ni es difícil ni inalcanzable. No está en el cielo, a donde no puedes llegar. Ni demasiado lejos, al otro extremo del mundo. Son palabras que tienes muy cerca de ti. Las tienes en los labios, las tienes en el corazón.

3.- El sabio que se presenta a Jesús se lo sabe de memoria. Pero ¿cuál de dos mandamientos es más importante: Dios o el prójimo? Para el sabio y para nosotros a menudo se presenta el conflicto. Siempre ha habido gente que cree que solo encontrará a Dios en el silencio, en la oración, en la soledad. Y otros pretenden encontrarlo sólo en la misericordia y en la justicia.

4.- Conviene leer el evangelio de hoy y el del próximo domingo para superar estos conflictos. Lucas nos lo aclara en dos cuadros. El primer cuadro precisa el segundo mandamiento con la historia del samaritano. El próximo domingo explicará el primero con la anécdota de Marta y María.

5.- La historia es muy bonita. E impresionante. La figura central es un pobre malherido y medio muerto tendido al margen del camino. Solo. Desamparado. Los ladrones han huido. ¿Y los otros? Pasan tres personajes. Dos pertenecen al clero del tiempo. Tocar un cadáver o un malherido les impedía participar en el culto. Era para ellos una obligación sagrada... Y ahora les viene como anillo al dedo. Pueden ver lo ocurrido y pasar de largo. Con buena fe, faltaría más. La religión los ampara. ¡Dios primero!

6.- El tercer personaje es muy especial. Es extranjero. Y samaritano. Y rico. Y mal visto por varios motivos. Su religión es cuestionada cuando menos por la ortodoxia de Jerusalén. Sin embargo tiene un buen corazón. Se acerca al malherido y le da lástima. Lo mira atentamente. Amorosamente. Le aplica un remedio casero: desinfecta las heridas con vino y las suaviza con aceite. Y se las venda como puede. Es más, lo carga sobre su cabalgadura y se lo lleva a la posada. Renuncia al prestigio y al confort y se expone a hacer el ridículo. ¡El amo va a pie! ¡Samaritano tenía que ser!

7.- A la pregunta teórica del sabio, Jesús lo remite a la teología de la calle. Dios no está con el sacerdote y el levita. Dios está en un hereje samaritano. El bien es practicado por el malo de la película.

8.- ¿Cuál de estos tres te parece que vio como digno de amor aquel hombre que había caído en manos de ladrones? El sabio sabe qué clase de persona es, pero se guarda muy bien de decir que es samaritano. Respondió: «El que se compadeció de él». Jesús le dijo: «Pues hazlo tú también”. Prójimo es el que se aproxima, se acerca al otro con amor, aunque sea extranjero o hereje. El viejo particularismo de Israel y la sagrada legalidad de los fariseos de antes y de ahora estallan ante el evangelio.

9.- En nuestro mundo, no pasa día sin que nos expliquen situaciones extremas: los “menas” de ahora, pateras que se hunden con centenares de náufragos, escenas vergonzosas de violencia de género. Preferimos no enterarnos. Y nuestra Europa humanísima y nuestra cristianísima España se hacen el sordo, el ciego y el mudo. No oímos la voz de Dios que nos pregunta: ¿Dónde está tu hermano? No lo sé. ¿Acaso soy yo su guardián?

10.- Hoy el clero sale un poco malparado. Pero será bueno recordar, entre otros muchos, un par de buenos samaritanos que hemos conocido: el P. Sunyol, Mn. Mora y otros muchos que pusieron todo su corazón y sus fuerzas en buscar un lugar donde dormir y montar un Jericó donde tantos hermanos nuestros se sienten atendidos. Y con ellos tantísimas personas voluntarias que hacen el papel humilde y humano del buen samaritano. Si no tienen muchas cosas que ofrecer, ofrecen su persona, su tiempo, su saber, su trabajo. Jesús está muy contento de todos ellos y muy contentos de muchísimos de vosotros que estáis visitando, vistiendo, dando de beber y de comer organizados o no en diversas instituciones. Celebráis sin daros cuenta la Eucaristía. Hacéis lo que Jesús quiere y hace a través de vosotros.

Tipus recurs pastoral: