Bautismo del Señor

Cicle: 
A
Temps: 
Nadal
Domingo, 12 Enero 2020
P. Josep Vilarrubias Codina, cmf

Yo te tomo por la mano...

Este domingo pasamos hoja entre la infancia de Jesús y su acción evangelizadora.

El relato del bautismo de Jesús pertenece al género historia con alguna simbología y con una profunda carga teológica. Como siempre necesitaremos observar el texto con atención como un cofre que hay que abrir cuidadosamente para encontrar el mensaje y asimilarlo.

El gesto humilde de Jesús en hacerse bautizar en el Jordán es una apertura grandiosa hacia el misterio de la Santísima Trinidad:

- Jesús se hace bautizar en el Jordán.

- El Espíritu Santo invade la persona de Jesús

- El Padre nos presenta a Jesús como Hijo amado y enviado.

La brecha por donde nos llega la luz de la Santísima Trinidad es el Espíritu Santo. Él nos lleva a descubrir el misterio que se esconde en el relato del Bautismo del Señor:

1ª lectura.- En Isaías leemos: Aquí tienes mi siervo... mi estimado... He puesto en él mi Espíritu... Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he configurado, y te destino...

2ª lectura.- Pedro en casa del pagano centurión Cornelio habla sobre Jesús: Ya sabéis como Dios lo consagró ungiéndolo con Espíritu Santo y con poder...

Evangeli.- Una vez bautizado, Jesús salió del agua al instante. Entonces el cielo se abrió y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y venía hacia él...

Como puedes comprender, no se habla de un cielo que se rompa (metáfora referida a la cosmología antigua en que Dios estaba al otro lado de la bóveda del cielo y para manifestarse debía astillarse). Ni se habla tampoco de una paloma revoloteando por el aire, (referencia a la paloma del arca de Noé volviendo con un brote de olivo). De lo que nos hablan los evangelistas es de una profunda y definitiva experiencia de Jesús que se siente bañado, empapado, del Espíritu Santo.

Lucas hace una precisión: Jesús también fue bautizado y mientras oraba, el cielo se abrió, y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma visible como una paloma. Se sugiere una experiencia interior de Jesús.

El evangelio continúa: Y una voz del cielo que decía: Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto., en quien me he complacido.

Así pues, Jesús al salir del agua se siente lleno del Espíritu Santo y el Padre nos lo presenta como Hijo.

Cuando más tarde los tres evangelios sinópticos hablarán de la Transfiguración del Señor, volveremos a oír la voz de Dios Padre: Este es mi Hijo, el elegido, escuchadle.

Al escuchar a Jesús nos reconocemos como Hijos en el Hijo, por la acción del Espíritu Santo que habita en nosotros y nos hace decir: ¡Abba, Padre!

Cuando oramos, en el Hijo nos dirigimos al Padre impulsados ​​por el Espíritu Santo.

Y todo, en la liturgia y en la vida, lo hacemos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

¡Acabamos! Pablo en la carta a los Romanos nos dirá:
Inmersos por el baño del bautismo en la Muerte de Cristo
emergemos en su Resurrección...
Por lo tanto caminamos en una vida nueva
(v. Rm 6,4-6).

Tipus recurs pastoral: