Domingo IV de Cuaresma

Cicle: 
A
Temps: 
Quaresma
Domingo, 22 Marzo 2020
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Jesús es visible a los ojos del corazón

1.- “En un tiempo erais tinieblas, ahora sois luz por el Señor: vivid como hijos de la luz. Los frutos que nacen de la luz son bondad, justicia y verdad”. Bondad, justicia y verdad es lo que brilla en el ciego de nacimiento en su marcha paciente hacia la plena visión. En su camino encuentra un conjunto de personas “iluminadas” que curiosament van en sentido contrario: de la luz a las oscuridad, empiezan viendo y terminan ciegos. Sin bondad, ni justicia ni verdad.

2.- En la cultura del tiempo, cualquier mal era fruto de una culpa. ¿Quién ha pecado? Durante muchos siglos, los ciegos estaban condenados a vivir de limosna. Pero mientras muchos los compadecían, hubo un hombre que se fijó en el finísimo tacto de los ciegos. Y se inventó el Braille. Más adelante otro se inventó la ONCE… La discapacidad de unos fue la llamada de Dios a actuar. Jesús se les adelantó. Mientras los discípulos hacen preguntas inútiles, Él actúa. Tiene un tiempo limitado y ha de trabajar a destajo. Es el Enviado del Padre para dar la Buena Noticia a los pobres; a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos. Lo manda a la piscina de Siloé -Siloé significa “enviado”!- y vuelve viendo. Jesús se retira i es sometido a un juicio en ausencia por el gran pecado que ha cometido: ha hecho el bien, sí, pero trabajando en sábado.

3.- Los vecinos no saben nada. Este muchacho se parece al ciego mendigo sentado junto al camino. No, no, soy yo en persona. “Aquel hombre llamado Jesús… Pero no sé dónde para ahora”. No lo ha visto pero sabe que el tal Jesús es un hombre bueno. Profundamente humano

4.- Los fariseos conocen la Ley, una ley que los paraliza: quien obra milagros pero se salta la ley, es pecador: ha hecho barro con el que ha ungido los ojos del ciego. Ha “trabajado en sábado”. No puede venir de Dios. Pero ¿cómo es posible que un pecador obre tales maravillas? Como no les entra en la cabeza, niegan el hecho. -Tú ¿qué dices? -¿qué queréis que os diga? “Es un profeta”. Un hombre de Dios. ¿No os dais cuenta?

5.- Llaman a sus padres. Claro que es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo ve ahora no lo sabemos. Preguntádselo a él. Ya es mayorcito, ¿no? Tienen miedo de que los echen de la comunidad judía si reconocen a Jesús como Mesías. El ciego ha perdido a los vecinos y ahora pierde a sus padres. Pero ha dado un paso más: aquel buen hombre llamado Jesús es también el mesías.

6.- Segundo asalto. Ahora va de sabios. “Sabemos que ese hombre es pecador”. Glorifica a Dios reconociendo que lo que dices es mentira”. Pero el mozo no está por altas teología o teorías. ¿Jesús, pecador? Solo sé una cosa: no veía y ahora veo. No lo creen. ¿Qué ha ocurrido? A ver si se contradice en el relato. “¡Qué raro! ¿También vosotros optáis por ser seguidores suyos? -Vamos, hombre. ¿Nosotros discípulos de ese hombre? Nuestro maestro es Moisés que hablaba con Dios de tú a tú. Pero ése… ni sabemos de donde és.

7.- ¡Vaya! No lo saben pero afirman. Como no tienen argumentos, responden al muchacho con el insulto y el desprecio. ¡Qué cara ese zagal! Un castigado de Dios con la ceguera y ahora dándonos lecciones ¡a nosotros!!! Él responde con su sentido común penetrado de la fe que Dios da a los senzillos de corazón: Dios no atiende a los pecadores. Jesús es piadoso y cumple la voluntad de Dios. Si ese Jesús no viniese de Dios no tendría el poder que tiene de hacer el bien”. Las diversas intervenciones del exciego nos dan un retrato muy completo de Jesús. Un hombre bueno, profeta, viene de Dios, y Mesías, amigo de Dios, cumplidor de su designio de amor. Nada podría hacer sin su conexión con Dios.Y se llama Jesús.

8.- Mientras él va pasando gradualmente de la ceguera a la luz, los que saben y ven, cada vez más ciegos, lo echan fuera de la sinagoga: los vecinos no saben nada, los padres se desentienden, los sabios y santos lo arrojan de la comunión con el pueblo de Dios. Se encuentra solo. El camino de la fe lo hemos de andar solos. Si tenemos quien lo comparta, miel sobre hojuelas. Pero si no, no desfallezamos en el camino. Es ahora cuando Jesús se hace presente. Desde Siloé lo ha seguido en su proceso. Le sale al encuentro y le pregunta: ¿Crees en el Hijo del Hombre? Y ¿quién es para que pueda creer en él? -Ya lo has visto: soy yo, es el mismo que habla contigo. “Creo, Señor”. Y lo adora. Jesús es visible a los ojos del corazón, de un corazón humilde y generoso, capaz de recorrer solo el camino de la fe. Desde “el hombre llamado Jesús que lo mandó a lavarse los ojos hasta el HIJO DEL HOMBRE en persona. Literariamente la narración que hemos leído hoy, empieza y termina con la humanidad de Jesús. En el HOMBRE Jesús vemos y palpamos todo el amor y la ternura del Padre.

Hoy está de moda confesarse agnóstico o ateo o no creyente o creyente de piedra picada, supertodo. Están convencidos de estar en lo cierto. Ven tan claro que no se han preocupado de adquirir o ponerse las gafas del corazón. Lo esencial es invisible a los ojos, ¿no? Bueno será que escuchen la palabra de Jesús y se la apliquen. —Y nosotros, ¿estamos ciegos? Les respondió Jesús: —Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero, como dicen que ven, su pecado permanece. La lucha contra la luz tiene un nombre concreto: pecado contra el Espíritu Santo. No luchemos contra la luz. Dejémonos iluminar por Jesús cuando nos abra los ojos.

9.- El chico que ha vivido este camino de la oscuridad a la luz y que se ha quedado solo, pronto sintió que Jesús, tan humano, es también el Buen Pastor. Él lo acoge en la nueva comunidad. Hay muchos como él. Todos lo aman y lo siguen y se dejan querer. Y Él les da reposo, alimento y energía para continuar su camino. Se nos da él mismo como alimento de vida eterna.

Tipus recurs pastoral: