Domingo III del tiempo ordinario

Ciclo y fecha
Cicle: 
C
Temps: 
Tiempo ordinario
Data : 
Domingo, 27 Enero 2019
Señor, tu Palabra nos empuja a seguir adelante

Señor, gracias por no dejar de hablarnos.
Cuando sufrimos, tu silencio nos abruma.
Pero al leer tu Palabra,
vuelve a resonar tu voz.

Creemos que llevas el consuelo a los pobres,
la libertad a los presos,
la luz a los cegados,
la justicia a los oprimidos,
el descanso a los agobiados,
y un tiempo de perdón y de gracia para todos.

Creemos que tu Palabra es verdadera,
alimenta nuestra confianza,
desvanece las nieblas de la tristeza
y nos empuja a seguir adelante.

Que sepamos escuchar
para que hoy se cumpla todo cuanto dices,
para que tus palabras sean vida auténtica
y se actualicen en cada evento,
para que aporten chispas de esperanza
en un mundo acostumbrado
a las malas noticias.

Enséñanos a descubrir
el sentido de tu Palabra
escrita en las páginas
de cada instante de nuestro caminar.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Decididos a seguirte por los caminos que tú nos indiques

Señor, los que formamos tu comunidad
debemos pedirte perdón
porque en tantas ocasiones
hemos escuchado indiferentes tu Palabra,
o no nos hemos dejado transformar por ella.

Especialmente debemos pedirte perdón
porque «hoy» no vivimos
totalmente identificados con tu Evangelio.

Haz de tu Iglesia, Señor,
una escuela de hermanos y hermanas
atentos como tú a escuchar la voz del Padre,
capaces, como María,
de guardarla y meditarla en el corazón,
disponibles, como los primeros discípulos,
a dejarnos seducir y transformar por ella
y decididos a seguirte
por los caminos que tú nos indiques.

Que la vida de cada uno de tus discípulos
y de cada comunidad cristiana
sea «hoy», es decir, cada día
una Buena Noticia
para los hombres y mujeres de nuestro mundo.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Que nos sintamos llamados y elegidos

Señor, cuando las cosas van bien,
nos parece que tenemos hilo directo contigo.
Cura nuestra sordera
cuando todo parece ir al revés,
cuando nos sentimos juzgados injustamente
y cuando la violencia ataca sin razón alguna,
para que actuemos según tu Voluntad.

Señor, que sepamos
buscar espacios para la oración
y que a lo largo del día te tengamos presente.
Que al iniciar una actividad, recordemos
que estás con nosotros y a través de nosotros
cuidas del mundo y de las personas.

Señor, al leer la Escritura, entendiste tu Misión.
Que nuestra participación
en la Liturgia del Domingo,
nos ayude a organizar en cristiano
la semana que empieza.
Que nos sintamos llamados y elegidos.

Señor, ayúdanos a encontrar
nuestro lugar en la vida, en la familia,
en el trabajo y en la comunidad cristiana.
Que valoremos nuestro papel y nuestra función,
sim compararnos ni envidiar a nadie.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Todo empezó en Galilea…

Jesús de Nazaret, Señor,
eras el esperado de las naciones.
El universo esperaba de ti un gesto grandioso,
digno del Mesías anunciado y esperado. 

Pero tú no vas a la gran Jerusalén
sino a la «Galilea de los paganos»,
de donde nunca había salido profeta alguno. 

Y en palabras del profeta nos dices
la gran obra que has venido a cumplir:
«anunciar el Evangelio a los pobres,
anunciar a los cautivos la libertad,
y a los ciegos la vista.
Dar libertad a los oprimidos.» 

Ya que en nuestro bautismo has hecho
que tu misión sea también la nuestra,
haznos capaces de reconocer
en nuestro humilde quehacer diario
la grandeza de aquella misión
que el Espíritu te confió. 

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Tú eres la Palabra encarnada

Señor Jesús, tú eres la Palabra encarnada.
Por eso quiero vivir atento y pendiente de ti,
contemplarte e imitarte
como un niño contempla e imita
los gestos y palabras de su héroe.

Sé que esto no me quitará nada de lo mío,
sé que no quedaré despersonalizado.
Los carismas que tú has puesto en mí,
unidos a los de mis hermanos en la fe,
manifiestan al mundo tu imagen y tus obras,
y así va madurando en mí tu huella,
así voy creciendo
hacia lo que tengo que llegar a ser.

Que mi vida sea anuncio de libertad,
luz para los ciegos,
gracia para los cautivos y oprimidos,
proclamación de la buena nueva
de tu presencia y acción en el mundo,
especialmente entre los presos, los enfermos,
los pobres, los rechazados,
los descartados de esta sociedad
que sólo se mueve por el beneficio inmediato.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret