Domingo XXIII del tiempo ordinario

Ciclo y fecha
Cicle: 
C
Temps: 
Tiempo ordinario
Data : 
Domingo, 8 Septiembre 2019
Tú, Señor, nos llamas a amarte

Señor, gracias por haberte encarnado,
por darnos a conocer el deseo de Dios,
por mostrarnos cuáles son sus designios,
por dejarnos un rastro claro
en el camino que lleva al cielo.

A menudo, sin embargo,
solo buscamos nuestro beneficio
en vez de estar atentos a tu Palabra.

Reconocemos que te seguimos
porque nos sentimos queridos,
porque nos cautiva la sabiduría de tus palabras,

Porque esperamos un milagro
que resuelva nuestros problemas.

En cambio, Tú nos llamas a amarte,
a poner tu Reino por delante de nuestros planes,
a renunciar a nuestros intereses egoístas.

Porque si no te queremos,
no podremos ser fieles en los momentos de dificultad,
te abandonaremos cuando llegue la noche,
dejaremos tu obra a medias.

Que tu Espíritu Santo
nos ayude a conocer lo que Tú quieres,
desear lo que Tú deseas,
a amar lo que Tú amas,
a dar la vida por Ti.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Queremos aprender a ser discípulos

Señor Jesús, hoy somos nosotros
quienes te acompañamos, te seguimos
y queremos aprender a ser discípulos.

Danos un corazón bueno para escuchar y creer
en tu palabra de vida y salvación.

Danos ojos abiertos a tus gestos
y a toda tu vida de entrega y servicio.

Ayúdanos a amar a la familia y a los amigos
como tú amaste a los tuyos.

Haznos descubrir a tu Padre y nuestro Padre
como fuente del Amor y de la Vida.

Ayúdanos, Señor Jesús, a vencer el miedo
de llevar nuestra cruz, y de ayudarnos
a llevar las cruces unos a otros,
con el objetivo de llegar ser tus discípulos
y de amarnos como tú nos amas.

En este inicio de curso escolar
te pedimos de un modo especial
por los niños y jóvenes de las escuelas,
por los grupos de catequesis de las comunidades
y por todas sus familias.

Que todos trabajemos y nos ayudemos mutuamente
a construir personas, familias, sociedad
y comunidades cristianas
a partir de los valores del Evangelio,
superando la tentación del egoísmo
y siempre plantando las semillas del Reino.

"La Missa de cada dia", de l'Editorial Claret
Haznos cristianos consecuentes con nuestra fe

Señor, el amor
y la obediencia a José y a tu Madre
nunca fue impedimento
para cumplir la Voluntad de Dios.
Haznos cristianos consecuentes con nuestra fe
y con nuestras obligaciones familiares.

Señor, a veces nos cuesta entender
que ser discípulo tuyo
conlleva unas exigencias concretas.
Nos quieres, Señor, lúcidos y responsables.

Señor, da fuerza a los padres
que en situación económica difícil
cargan con la cruz que les toca vivir
para que sus hijos
tengan lo necesario.

Concede creatividad
a los constructores y empresarios
que han perdido sus negocios.
Que encuentren caminos
para crear puestos de trabajo.

Señor, muchas personas
dedican su vida al servicio de los demás:
que sientan tu presencia y nuestro cariño.

Pablo se desprende de Onésimo
porque por encima del afecto o la necesidad
está la justícia y el bien de las personas.
Señor, que nuestras relaciones y afectos
nos hagan abiertos y generosos. 

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
«Quien no lleve su cruz…»

Perdónanos, Señor,
por las veces que hemos creído
que estas propuestas tuyas,
no iban por nosotros
sino sólo por los incondicionales.

Es un mundo que ofrece como reclamo
poder conseguirlo todo sin esfuerzo
nos pides que seamos prudentes
y que calculemos costes y riesgos
antes de hacernos discípulos tuyos…

Perdona las rebajas que hemos hecho
a nuestro compromiso de bautizados:
demasiadas veces nos hemos limitado
a «ir practicando la religión»
-sin grandes costes ni riesgos-,
y nos hemos preocupado muy poco
de ir haciéndonos –día a día,
y con decisión- discípulos tuyos.

Haznos ver la grandeza
de tu don y de tu proyecto,
para que aceptemos con más decisión
las renuncias que nos pides.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Amarte más que a nadie

Señor Jesús, amarte más que a nadie
no es menospreciar a la familia, a los amigos,
a los pobres o a mi país,
ni despreciarme a mí mismo.

Amarte más que a nadie
quiere decir reconocer en ti el fundamento
de cada vida humana
y la fuerza que nos impulsa
hacia la meta.

Amarte más que a nadie
quiere decir imitar tu amor generoso,
tu acogida a los pobres y los pequeños,
tu capacidad de perdonar y curar.

Amarte más que a nadie
quiere decir amar a la familia
como tú amabas a María y a José,
y después a los discípulos.

Amarte más que a nadie
quiere decir amar a todo el mundo
mucho mejor de lo que ahora lo amo,
y hacer de mi vida un don para los demás
como tú hiciste.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret