Domingo XXIX del tiempo ordinario

Ciclo y fecha
Cicle: 
C
Temps: 
Tiempo ordinario
Data : 
Domingo, 20 Octubre 2019
La oración me abre a ti y activa en mí la confianza, la fe, el compromiso

Seguro que sabes, Señor Jesús,
que no conseguirás que deje de rezar
por la salud y el bienestar de las personas
que quiero, y por tantas otras cosas
que pienso que serían muy convenientes
para que el mundo fuese mejor.
Si no están a mi alcance te las encomiendo a ti
y me quedo tranquilo.

Tú me dices que siga rezando
con perseverancia y paciencia.
No es que te guste hacerte de rogar
y ponerme a prueba.

Es que tu misericordia ya ha hecho
y sigue haciendo lo que hace falta de verdad,
tanto si rezo como si no.
Pero mi oración no es inútil.
A ti no te hace falta, pero a mí sí.

La oración me abre a ti y activa en mí
la confianza, la fe, el compromiso
y todas las energías espirituales
que tú siempre derramas sobre mí
y que yo a menudo dejo pasar de largo.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Debemos ser una Iglesia misionera en todas partes

Señor Jesús, hoy tu palabra
nos hace una pregunta y ofrece un ejemplo. 

Tú nos preguntas sobre nuestra fe
y nos propones como ejemplo a seguir
el de aquella viuda pobre y frágil,
pero con tamaña fe y coraje
que planta cara a los poderosos. 

Tú no nos pides que ataquemos a nadie
ni que queramos ser más que los demás,
sino que confiemos tanto en el amor del Padre
que jamás nos dejemos vencer
por todo el mal o el desamor
que encontramos en el caminar diario. 

No nos quieres armados de poder o riqueza,
sino fundamentados en tu palabra
que ilumina, corrige, enseña el camino,
transforma a la persona desde dentro
y dispone a hacer el bien. 

Gracias, Señor, por enseñarnos
qué es tener fe y ser tus discípulos. 

Ayúdanos a corregir y a mejorar
todo lo que aún es poco evangélico
tanto en cada uno de nosotros
como también en nuestra comunidad. 

Ayúdanos a estar convencidos
de que, por nuestra fe y testimonio,
debemos ser una Iglesia misionera
en todas partes, y empezando en casa.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Nos invitas a confiar en la oración

Señor, la viuda de la parábola nos recuerda
a las personas «sin voz» en nuestra sociedad.
Una vez más nos recuerddas
que la oración nos da constancia.
Nos infunde valor y nos hace ver los caminos
o las personas que pueden ayudarnos
a resolver la situación.

Al juez no le importan ni Dios ni los hombres.
Pocas personas se atreven
a afirmarlo con tanta franqueza,
pero sus actos dan fe de ello.
Hoy, Señor, nos mueves a confiar en un medio
aparentemente tan débil como la oración
y nos aseguras que hay más fuerza en ella
que en todos los poderes del mundo.

Señor, queremos agradecerte
que hayas llamado a algunos cristianos
a dedicar su vida a la oración.
Son como la viuda del evangelio.
Nos parece que no hacen nada,
que su vida es absurda.
Si entendemos tus palabras,
estas personas son las que más hacen
por el mundo y por sus semejantes.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
«Sin desanimarse»

Señor, no lo podemos negar:
Nos gusta imaginarnos a Dios
como omnipotente y bonachón,
dispuesto a responder sin espera
al más mínimo de nuestros deseos. 

Quisiéramos que así fuera, pero…
reconocemos que esta imagen
no es la que tú, Jesús, nos da de Dios
cuando lo presentas en el evangelio. 

Haznos entender de una vez
que si necesitamos orar sin cesar
no es para que Dios no nos olvide
sino para que no nos olvidemos de Él… 

…y para recordar constantemente
que Él quiere ser nuestro Padre
y quiere realizar a favor nuestro
este proyecto de vida y de amor
que es su Reino anunciado. 

Ayúdanos, Señor, a «orar siempre
sin desanimarnos».

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret