Domingo IV de Adviento

Cicle: 
B
Temps: 
Advent
Domingo, 20 Diciembre 2020
P. Jaume Sidera Plana, cmf

María de Nazaret es la creyente generosa que responde con todo el corazón al plan de Dios

1.- Ya tenemos hecho el pesebre. Nos ha costado horas o hasta días. Pero el Padre celestial dedicó siglos y siglos a preparar el suyo. Y cuando llegó la fecha fijada envió a su Hijo nacido de mujer y sometido a la Ley, para rescatarnos de la Ley y otorgarnos la dignidad de hijos. Antes envió el arcángel Gabriel a María.

2.- María es la figura que nos faltaba para completar el pesebre. María de Nazaret es una muchacha sencilla de un pueblo muy sencillo, de familia tan humilde y tan sencilla como el pueblo. Es mujer. Solo mujer. Para nuestro gusto la situaríamos en un gran centro urbano y religioso importante: Roma, Jerusalén. Nada de esto. Dios tiene otros gustos. Escoge a una persona en quien se pueda ver reflejada cualquier mujer, –y cualquier hombre– por su calidad humana.

3.- Una mujer reflexiva. El ángel Gabriel la saluda: Alégrate, agraciada, favorecida. El Señor está contigo y contigo cuenta para el momento más trascendental de la historia: pone en tus manos la salvación de toda la humanidad. María se sorprende. ¿Por qué me saluda así? El ángel la informa sobre el hijo que tendrá. Le pondrás por nombre Jesús que quiere decir Dios salvador. Será grande e hijo del Altísimo. Y será rey, el Mesías que perpetuará la dinastía de David. No tendrá fin.

4.- Que tenga paciencia, porque estas grandezas tan espectaculares las verá misteriosamente reducidas en un bebé acostado en un pesebre. Esto no cabe en persona de seso. María lo comprenderá con la sabiduría del corazón propio a de las madres.

5.- María tiene un problema. Su situación no es compatible con la maternidad. ¿Cómo puede ser esto? No te preocupes. El Espíritu Santo te cubrirá con su sombra. ¿Recuerdas cómo Dios habitaba en una tienda de campaña acompañando el pueblo de Israel por el desierto? David no lo entendía y con muy buena fe, intentó enjaularlo en un templo magnífico. Ahora da la impresión de que Dios se ha cansado de vivir enjaulado en el Templo de Jerusalén. Quiere vivir libre como los pájaros y convivir con la gente. El Espíritu Santo hará de María el templo de Dios. Y convertirá el corazón de cada cristiano en un templo de Dios.

6.- ¿Quieres una señal? Tu parienta Isabel que vive tan lejos de aquí, no podía tener hijos y ahora espera uno. Porque nada hay imposible para Dios. Y María dice que sí. Hágase en mí según tu palabra. Es un “hágase” creador. Dios inicia con la palabra de una mujer la renovación del mundo, la redención.

7.- María de Nazaret es la creyente generosa que responde con todo el corazón al plan de Dios. Es también la precursora de la galería de personajes marginados: mujeres, pecadores y gente sencilla, de quien nadie esperaba que respondieran favorablemente a la revelación de Dios. Con ellos cuenta Dios. María lo canta espléndidamente en su Magnificat.

8.- El Hno. Lluís Serra, marista, hablando de la navidad dice: “Se ha vaciado el contenido de la botella sin darnos cuenta. Existen demasiados intereses en mantenerla intacta”... Una navidad sin navidad. “Hoy santa María nos invita a rellenar la botella con perfume de calidad: la sencillez y humildad de Santa María, la generosidad discreta de José que garantiza a Jesús la transmisión de los derechos dinásticos de David, la esperanza gozosa de Isabel, la comunicación de buenas nuevas como Gabriel”.

9.- ¿Y qué más? Hoy María es la Iglesia, somos nosotros, esta comunidad nuestra. Vean si no: el Espíritu Santo que formó a Jesús en María, formará a Jesús en la iglesia, en la parroquia, en cada uno de nosotros si encuentra en nosotros la misma disponibilidad de María. Quien escucha la Palabra y la cumple es mi hermano, hermana y madre, dice Jesús.

10.- La mujer contemporánea, decía Pablo VI, deseosa de participar con poder de decisión en las elecciones de la comunidad, contemplará con íntima alegría a María que, puesta en diálogo con Dios, da su consentimiento activo y responsable no a la solución de un problema contingente sino a la " obra de los siglos "como se ha denominado justamente a la Encarnación del Verbo. Este es el máximo nivel al que puede aspirar una mujer, un nivel que está a su alcance si deja que el Espíritu Santo forme a Jesús en ella como lo formó en María.

Tipus recurs pastoral: