Domingo de Pascua de Resurrección

Cicle: 
C
Temps: 
Pasqua
Domingo, 17 Abril 2022
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Nosotros somos testigos. ¿De qué, de quién?

1. Resulta un poco decepcionante el evangelio de hoy. Esta medianoche pasada, veíamos a unas mujeres que volvían llenas de alegría y de esperanza para anunciar la gran noticia de la resurrección de Jesús. Hoy nos encontramos con María Magdalena, impaciente, y contrariada. Ha encontrado abierto el sepulcro. Y sin entretenerse, se va corriendo a comunicarlo a los hombres de la casa: Pedro y al otro discípulo, el amigo de Jesús: Se han llevado al Señor y no sabemos dónde lo han dejado.

2. Como el testimonio de María no basta, ha de ser revalidado por dos testigos. Ellos lo encuentran todo como la Magdalena les ha dicho. Pero observan el sepulcro por dentro: la sábana muy bien plegada, el pañuelo que cubría la cabeza, allanado en mismo lugar de siempre.

3. Por lo pronto excluyen una hipótesis: no se trata del robo del cadáver. Los ladrones no se habrían entretenido a plegar la ropa. Se lo habrían llevado con la sábana y todo.

4. Hay otra hipótesis. Al otro discípulo –en la tradición es Juan, pero puede ser cualquiera de nosotros– se le enciende una luz: resuena en su corazón la palabra de Jesús cuando anunciaba: Al tercer día resucitaré. La fe nace de la palabra oída i aceptada. Hasta ahora, no habían entendido nada. Ahora empieza su proceso de fe. La palabra de Jesús y la Escritura –no la visión– desvelarán el misterio. Es la primera experiencia.

5. De momento Pedro y Juan vuelven cada cual a su casa, pensativos y prudentes. Ya se hará la luz. Contrasta su actitud estática con la movilidad nerviosa de la Magdalena. Cuando ella vuelve al sepulcro, ve a dos ángeles donde los dos discípulos solo habían visto la ropa cariñosamente plegada. Y tras varios intentos da con el Señor Resucitado

6. Más adelante Pedro, en casa del centurión Cornelio, les podrá hablar de Jesús resucitado con una experiencia directa, amistosa: Hemos comido y hemos bebido con Él después que él hubo resucitado de entre los muertos. Y con esta experiencia ha comprendido el sentido profundo de la vida de Jesús: Ungido con la fuerza del Espíritu, pasó por el mundo haciendo el bien y dando la salud a todos cuantos estaban bajo la dominación del diablo. Después lo mataron colgándolo en un patíbulo. Pero el Padre lo ha resucitado. Y ahora vive y está presente entre nosotros: somos testigos y podemos hablar de él. Por lo demás, los profetas dan testimonio en su favor anunciando que el que cree en él recibe la plena reconciliación con Dios, consigo mismo y con los demás.

7. También nosotros hemos comido y hemos bebido con Jesús el Pan y el Vino de la Eucaristía que son semilla de resurrección y de vida. Cada domingo –y especialmente hoy que renovamos el bautismo– se nos recuerda que hemos resucitado junto con Jesús. Lo vivíamos en la vigilia pascual cuando san Pablo nos exhortaba: Hermanos, puesto que habéis resucitado con Cristo, buscad lo que es de arriba, interesaos por lo es de arriba. Muertos al mundo, vivís una vida escondida en Dios junto con el Cristo.

8. Somos invitados a mirar nuestro mundo con los ojos de Jesús y amarlo con corazón de Jesús resucitado. Con el corazón en el cielo –en el mundo de Dios– y con los pies muy arraigados en la tierra –en el mundo de los hombres– para impregnar a los hombres y a su mundo con el amor de Dios. La vida de Cristo escondida en nosotros trabaja perfumando nuestro ambiente con la discreción de la semilla pequeña que germina y crece y florece sin hacer ruido, pero impregnándolo todo de un olor divino. Con razón hablaremos de la Pascua florida.

9. En un mundo tan duramente afectado por la pandemia aún activa y en estos días por el azote de una guerra horrorosa, criminal y diabólica con su resultado de dolor, destrucción y muerte, nuestra presencia creyente, discreta y próxima puede ayudar a las víctimas de tanto mal. Y agradeceremos el trabajo tan generoso y valiente de tantos que trabajan en el mundo de la salud para mantener viva la esperanza de tantas personas necesitadas que trabajan generosamente para aliviar tanto dolor y mantener viva la esperanza de tantas personas necesitadas. Con ellos y ellas cuenta el Señor resucitado.

Tipus recurs pastoral: