Domingo III de Pascua

Cicle: 
C
Temps: 
Pasqua
Domingo, 1 Mayo 2022
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Pedro, demuestra que me amas, pastoreando mi rebaño

1. Aquel Pedro tan valiente, que negó tres veces conocer a Jesús, hoy proclama sin tapujos el principio de desobediencia civil ante la suprema autoridad religiosa: Obedecer a Dios es primero que obedecer a los hombres. Ni él ni sus compañeros dejarán de decir lo que han oído, visto y vivido de Jesús. No pueden traicionar su conciencia. “Vosotros lo hicisteis clavar en la cruz. Pero Dios lo ha resucitado y lo ha proclamado líder y Salvador, dispuesto a hacer llegar su perdón a todo el que crea en él.

2. ¿Qué ocurrió? Ahora Pedro no está solo. Alguien le apoya y avala su testimonio: el Espíritu Santo. Animados por el Espíritu Santo, Pedro y sus compañeros salen del tribunal contentos porque Dios los ha considerado dignos de ser maltratados como Jesús. 

3. A menudo nos imaginamos que para los apóstoles todo era un camino de flores después de la resurrección de Jesús. Pues, no. Se encontraron unos días sin saber qué hacer ni hacia donde tirar. Por esto Pedro y sus compañeros se vuelven a su antiguo oficio: hacer de pescadores. Y mientras faenan sin pescar ni un solo pez, Jesús se les hace presente, les indica dónde encontrarán y los espera para compartir con ellos un almuerzo de hermandad.

4. Junto al rescoldo, terminado el almuerzo, Jesús pide tres veces a Pedro si le ama más que nadie. ¿Recordaría Pedro cuando se calentaba en el patio del gran sacerdote negando que fuera discípulo del Maestro de Nazaret? Ahora repite tres veces que sí que lo ama y Jesús lo sabe mejor que él. Pero era la condición indispensable para que se hiciera cargo de la misión que Jesús le confía: Pedro, demuestra que me amas, haciendo de pastor de mi rebaño, ocupándote de los hermanos y hermanas que Yo tanto quiero.

5. Jesús se lo repite tres veces. Se trata de un testamento. Antiguamente el testador podía hacer un testamento válido repitiendo tres veces ante testigos su última voluntad. Pedro lo acepta, no como un poder sino como como un servicio, como el mismo Jesús que no ha venido a ser servido sino a servir entregándose a sí mismo humilde y generosamente.

6. Más adelante, Pedro, ya experimentado, recomendará a quienes dentro de la comunidad cristiana ejercen el oficio de pastores: Velad por quienes os han confiado, de buen grado, a la manera de Dios. Nunca por dinero, sino desinteresadamente. Ni tiránicamente. No, nada de esto. Sed más bien el modelo de vuestra comunidad. Como Jesús.

7. Pedro, declarado pastor, continúa perteneciendo al único Pastor: Sígueme. Es la invitación que ya había recibido al principio junto al lago de Galilea y que continúa resonando en todos los momentos de su vida. Y de nuestra vida.

8. Jesús da a Pedro una advertencia que le abrirá el sentido de su vida. Cuando eras joven... hacías y hacías y hacías. Era tu manera de servir. Cuando seas mayor, ya no podrás hacer ni dar cosas. Solo podrás ser lo que eres y poco más. Y dependerás de los otros para las cosas más elementales. Incluso estarás en una cruz como Yo. Pues mira, cuando llegue este momento en que no puedas hacer ni dar nada, todavía quedas tú. También glorificarás a Dios poniendo en sus manos todo lo que eres.

9. Glorificamos a Dios mientras trabajamos por él en el servicio de nuestros hermanos. Cuando las limitaciones de la salud o de la vejez nos saquen de la circulación, todavía podremos dar a Dios y a los hermanos lo que más esperan de nosotros: nuestro corazón, nuestro amor, nuestra plegaria, nuestra sonrisa, nuestro agradecimiento, nuestra presencia. ¡Ojalá! Jesús, clavado en la cruz, imposibilitado de hacer nada, amó, perdonó, nos dio a María como madre, nos entregó el Espíritu Santo y nos abrió su corazón. Y nos espera con los brazos abiertos. 

10. Me amas,¿ verdad? Pues ámame en las personas que trates en la familia, en el vecindario, en la oficina, en la ONG, en la calle, en los diversos quehaceres de la parroquia. Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor. Donde no lleguen las manos y los pies llegue el corazón. Serás cómo Dios: Dios es amor.

Tipus recurs pastoral: