Domingo V de Pascua

Cicle: 
C
Temps: 
Pasqua
Domingo, 15 Mayo 2022
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Amaos los unos a los otros cómo Jesús nos ha amado

1. Hoy podríamos hacer la homilía más corta y más agradable y provechosa del año: la homilía de san Juan Evangelista. ¿La conocen? La comunidad de Éfeso ardía en deseo de escuchar la palabra de Juan, el apóstol amado de Jesús, el único que todavía vivía. Como que ya era muy mayor y apenas se mantenía en pie, lo llevaban a la asamblea cristiana en brazos.

2. Todos ansiosos de oírlo, ojos y oídos muy abiertos para escucharlo mejor y no perder ni una palabra. Por fin habló: Hijitos míos, amaos los unos a los otros como Jesús nos ha amado. Y aquí se acabó el sermón. ¿Bonito, no?

3. Para el próximo encuentro, toda la comunidad parroquial esperaba con la misma ansia la segunda homilía del Apóstol, aunque que fuera algo más larga. Pero Juan dijo: Hijitos míos, amaos los unos a los otros como Jesús nos ha amado. Y así se acabó la segunda homilía. –Por favor, Apóstol Juan, el Amigo de Jesús, ¿no nos puede decir nada más? –Hijitos, es el único mandamiento de Jesús y si lo cumplimos, ya hemos cumplido toda la Ley.

4. Y es verdad. Es la única recomendación que Jesús nos deja en la Cena de despedida: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Tal como yo os he amado, amaos también vosotros.

5. Y ¿cómo nos ha amado Jesús? Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo de lavarles los pies. Es el amor que asume el servicio más humilde para salvarnos a todos. Para Jesús, amar es dar la vida. No os digo siervos, sino amigos. El gran valor de la amistad. Para Jesús, amar es pasar por el mundo haciendo el bien en la familia, en el trabajo, en el vecindario…

6. Los primeros cristianos lo entendieron muy bien: No había pobres entre ellos, lo compartían todo. Y la gente exclamaba: ¡Fijaos cómo se aman! ¡Están dispuestos a dar la vida los unos por los otros!

7. Sin darse cuenta, inauguraban el cielo nuevo y la tierra nueva de que habla el Apocalipsis hoy. Nos pone ante los ojos una iglesia realizada. Bella como la novia preparada para acoger al esposo. Es la tienda donde Dios habita. Es el pueblo de Dios. Dios tiene un nombre muy significativo: Emmanuel: Dios con nosotros. “El que es la Palabra se hizo uno de nosotros y plantó su tienda en medio de nosotros”. Sí. Emmanuel, Dios con nosotros, conviviendo con nosotros, como uno de nosotros.

8. Y se dedica a enjugar las lágrimas de nuestros ojos. No se puede esperar otra cosa más tierna del amor entrañable de nuestro Dios: Es compasivo y benigno. Bueno con todos. Ama entrañablemente todo lo que él ha creado.

9. El cielo nuevo y la tierra nueva no son una promesa lejana e inalcanzable. No. Están a nuestro alcance. Se realiza cuando entablamos una relación nueva con Dios, con la tierra y con la gente: una ecología ideal. Cuando cambiamos la actitud egoísta y destructiva del “homo homini lupus”, (cada cual es un lobo para su vecino), por este otro: “homo homini deus”. Para un cristiano cada persona es un dios, una imagen y semejanza de Dios.

10. Yo soy el rostro de Jesús para los otros y los otros lo son para mí. Les debo un amor personal, humilde, servicial, gozoso. Jesús lavando los pies de los discípulos. Jesús repartiéndoles el pan. Jesús enjugando las lágrimas de nuestros ojos. Esta es la Iglesia soñada por Jesús. En esto se podrá conocer que somos discípulos de Jesús. Cuando lo somos, sembramos de cielo cada palmo cuadrado de nuestro mundo.

Tipus recurs pastoral: