Domingo XIII del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 26 Junio 2022
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Servíos mutuamente por el amor

1. Tenemos una vocación de libertad. ¡¡¡Dios nos ha creado y Cristo nos ha redimido para que seamos libres!!!! Todo el Nuevo Testamento es un clamor constante de libertad. Ya lo cantaba el anciano Zacarías: Nos ha hecho la gracia de servirle libres de nuestros enemigos, sin miedo. Libres de nosotros mismos, libres frente a la familia y a la sociedad, libres en relación con las cosas, libres en relación a Dios, con la libertad que tiene un buen hijo con el mejor de los Padres, libres de todo lo que no nos deja crecer ni desarrollar todo el potencial de humanidad que Dios ha depositado en nosotros.

2. Jesús se nos muestra hoy como el hombre libre y liberador. Tiene delante una misión muy difícil: subir a Jerusalén donde le esperan situaciones muy duras. En su camino encuentra un primer estorbo de parte de los samaritanos: le cierran el paso porque sube a Jerusalén, la ciudad enemiga. ¡Una tentación! Y otro estorbo de parte de Jaime y Juan: destruir de un rayo a aquellos samaritanos impresentables. Jesús renuncia a toda violencia y continuará, a pesar de todo, su camino. Más todavía, estos samaritanos «impresentables» de hoy, mañana ofrecerán a Jesús personajes tan entrañables como la samaritana, el buen samaritano, el samaritano leproso, el único capaz de agradecer a Jesús la curación. El camino de Jesús es camino de libertad, de amor y de perdón.

3. En su subida hacia Jerusalén, Jesús propone sin tapujos su programa: formar una familia fundada sobre vínculos nuevos. Nosotros valoramos la estabilidad, normas morales concretas y seguras, una capacidad de meterse en todo sin comprometerse a nada. Y Jesús dice que no, esto no vale para sus seguidores; para seguirlo hace falta una inmensa libertad y una capacidad igual para cortar toda clase de cordones umbilicales.

4. «El hijo del hombre no tiene donde reposar su cabeza». No tiene un hogar fijo, va de aquí para allá como un nómada, con la libertad de los pajarillos. Para hacer camino hay que ir ligeros de equipaje. Como los caracoles: omnia mea mecum porto: lo llevo todo conmigo.

5. La nueva «familia» de Jesús tiene un valor supremo: realizar el proyecto de amor de Dios para todo el mundo, un proyecto que no ha de verse frustrado por ninguna exigencia familiar por muy fuerte que sea. Bien está un funeral por las personas amadas. Para Jesús tiene más valor amarlas y cuidarlas en vida.

6. Una dedicación total a lo que llevamos entre manos. Antes, cuando se araba la tierra, el labrador ponía los cinco sentidos para que los bueyes o el asno hicieran el surco derecho. Recuerdo un tractorista despistado que se dejó sin sembrar parte del campo en que trabajaba. Hay que tener muy clara la escala de valores. Hay que liberarse de todo lo que nos desvía de nuestra realización como personas y como cristianos.

7. Dejemos que resuenen en nuestros oídos las palabras de san Pablo: Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Con una sola condición: guiados por el amor, poneos los unos al servicio de los otros. Es el resumen de toda la ley: Ama al prójimo como a ti mismo. He aquí la fuente y el motor de la libertad: el amor.

8. Esto lo sabéis muy bien los padres y madres y tantos otros que sin pretenderlo lo estáis viviendo en vuestra vida familiar, social o laboral: lo hacéis porque amáis. Ama te fac  quod vis: ama y haz lo que quieras... Si no la vida no tiene sentido.

Tipus recurs pastoral: