Domingo XIX del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 7 Agosto 2022
P. Jaume Sidera Plana, cmf

Dios Padre ha puesto en vuestras manos la realización de su proyecto de amor sobre el mundo

1. Repitamos la invitación de Jesús. No temas, rebañito mío. Sois un rebaño muy pequeño. Pero fijaos qué ocurrencias tiene vuestro Padre. Se complace en poner su Reino en vuestras manos. No tengáis miedo porque sois pequeños e insignificantes. Tenéis un Padre que os ama y cuenta con vosotros. Ha puesto en vuestras manos la realización de su proyecto de amor sobre el mundo. Como lo confió a Jesús. Y a santa María.

2. Todos tenemos señalada una tarea dentro del grupo grande o pequeño de la familia, comunidad o parroquia. Haciendo o diciendo, callando o apoyando, o rezando podemos difundir hacia afuera el amor que tenemos dentro.

3. Pero tenemos una tentación: defender con uñas y dientes lo poco que somos y podemos y lo poquísimo que tenemos. ¡Ni hablar! Dios que ha puesto su Reino en vuestras manos os recomienda la prodigalidad, no el puño cerrado sino la mano tendida. Vuestra riqueza está en compartir más lo bueno que sois que lo poco o mucho que tenéis. Jesús nos recomienda la prodigalidad. Si tenéis el corazón en Dios tendréis su generosidad. Si lo tenéis apegado a vuestra seguridad, os haréis el corazón estrecho.

4. Somos como el grano de trigo: con un potencial increíble si estamos dispuestos a recorrer su camino: sembrado, germinando, espigando, segado, molido y hecho pan en la mesa y pan de Eucaristía. Cómo Jesús. El grano de trigo que se niegue a ser sembrado por miedo a perder su identidad, permanece solo y estéril. Él mismo se echa a perder.

5. Como somos tan poca cosa, hemos de depositarla en lugar seguro, donde los ladrones no llegan ni la polilla estropea. El Padre que ha puesto su proyecto en nuestras manos, un día nos visitará. Que nos encuentre vestidos con ropa de trabajo y con los móviles cargados. Porque vendrá de noche y hay que abrirle las puertas de par en par así que llame. Estará tan contento si nos encuentra siempre a punto que Él mismo se arremangará, nos sentará a su mesa y Él mismo pasará a servirnos personalmente. ¿No es esto lo que Él nos hace en cada Eucaristía?

6. Ya veis como el Padre trata a su rebañito insignificante. Si habla de “rebaño” no se refiere a personas anónimas. No somos borregos. Todos tenemos nombre y apellido y es con nombre y apellido como Él nos conoce y se relaciona con nosotros. Personalmente. La buena gente es buena a todas horas y en todas partes y realiza el proyecto de Dios, el Reino, con sencillez, de corazón. En las pequeñas acciones de cada día, en casa, en el trabajo, en la calle, en la convivencia. Dondequiera que estemos, reflejamos lo que somos como cristianos y ciudadanos. Cuando nos visite Dios, no nos sorprenderá.

7. Pedro se extraña de todo esto. Si cada persona vale tanto a los ojos del Padre, ¿qué papel tiene él y el establishment eclesial? ¿No tienen ningún trato de favor? Sí, dice Jesús, son personas de su confianza, y les ha confiado lo que más aprecia, su pequeño rebaño. Ellos lo apacentarán y lo guiarán. Pero han de saber que son administradores, no dueños. Si lo hacen bien, el amo cuando llegue, les confiará todos sus bienes. Pero también les exigirá más. Todo el mundo exige mucho de aquellos a quienes ha dado mucho, todo el mundo reclama más de aquellos a quienes más ha prestado.

8. Parece que cada día somos menos los que participamos en la Eucaristía. Nos hallamos como en un desierto donde no es fácil vivir la propia fe. Cuando años atrás las leyes impedían el uso del catalán, un pequeño grupo de gente consciente se dedicó a salvar las palabras para la generación futura. En Rusia, cuando se implantó oficialmente el ateísmo durante una larga setentena de años, las abuelas cristianas se dedicaron a conservar la fe de los nietos y nietas. Bautizaban y educaban en la fe. Tal vez nuestra tarea hoy será fortalecer y afirmar nuestra fe para que llegue a los nietos y nietas que apenas tienen acceso a ella. Enseñar a rezar, asentar los valores cristianos y humanos, familiarizar con la Palabra de Dios. No temáis. El Padre se complace en poner su Reino en vuestras manos. Con la misma confianza con que lo puso en manos del Hijo, Jesús. Y con el gozo de tener al Espíritu Santo viviendo en nosotros como el Maestro interior.

Tipus recurs pastoral: