Domingo VI del tiempo ordinario

Ciclo y fecha
Cicle: 
C
Temps: 
Tiempo ordinario
Data : 
Domingo, 17 Febrero 2019
Queremos arraigar junto al agua de tu Palabra

Señor, queremos ser como aquel árbol
arraigado a orillas del torrente,
que se mantiene siempre verde
y no deja de dar fruto.

Queremos arraigar junto al agua de tu Palabra.
Nos renueva por dentro.
Nos llena de vida y de esperanza.
Pero a veces no lo entendemos.

Contradice lo que vemos a nuestro alrededor.
Lo que nos promete parece imposible.
O tal vez nuestras raíces se han endurecido
y no nos dejamos empapar por tu Espíritu.

Por eso necesitamos escuchar una y otra vez
lo que nos dices,
releerlo, repetirlo, meditarlo,
para que penetre en nosotros,
para que nos fecunde,
para que se haga parte de nosotros mismos.
Entonces nos sentimos dichosos,
privilegiados, felices.
Nos inunda un gozo interior,
una certidumbre, una paz
que nadie nos podrá arrebatar.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
El camino de la felicidad

Nos dices, Señor
que las bienaventuranzas son
el camino de la felicidad.

Y porque tú nos lo dijiste
las aprendimos de memoria,
y las proclamamos el camino más excelente
y el resumen de tu mensaje.

Pero cuando buscamos felicidad,
probamos caminos que no son los tuyos…

Nos cuesta tanto abrir los ojos,
para vernos a nosotros mismos.
Nos cuesta reconocer la pobreza
y renunciar a la autosuficiencia…

Haznos seguidores tuyos, Señor.
Haznos descubrir y ansiar
el derroche de vida y de gracia,
de misericordia y de perdón
que Dios prodiga a sus hijos.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
La verdadera felicidad es fruto del amor

Señor, que confiemos en las personas
en la medida que pueden responder.
Que no les obliguemos a ser diones
cuando son humanos como lo somos nosotros.

Que grabemos a fuego en nuestro corazón
las palabras de san Pablo:
Señor, tu resurrección es la base de nuestra fe
y la razón de la Eucaristía.
Haznos creyentes, Señor.

Señor, danos hambre y sed de justicia.
Que ante la incomprensión
no ocultemos nuestras creencias
y que seamos sensibles
ante la muerte y el dolor.

Señor, la felicidad que prometes en el evangelio
se hace realidad aquí y ahora.
Haz que comprendamos
que la verdadera felicidad es fruto del amor.

Señor, ayúdanos a comprender
que el amor, la amistad, la solidaridad,
la cercanía y la esperanza,
no se obtienen con dinero.
Son algo gratuito
que se da sin esperar nada a cambio.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret