Dedicación de la basílica de Letrán

Ciclo y fecha
Cicle: 
C
Temps: 
Santoral
Data : 
Sábado, 9 Noviembre 2019
Comunidad en quien habita el Espíritu

Padre, te damos gracias y te expresamos 
nuestra alegría por ser, como Jesús, 
personas y comunidad en quien habita el Espíritu, 
profundamente amadas por ti, 
y formando una familia
que jamás será destruida.

Ayúdanos a vivir dando testimonio 
de que lo más sagrado y lo más importante del mundo
es cada persona.

Por eso te pedimos que no haya
templos de Dios –hombres y mujeres– 
destruidos por la violencia, el odio,
la falta de dignidad o la vida inconsciente.

Ayúdanos también a ser una comunidad
semejante al agua que empapa la tierra
renovándola y haciéndola fecunda;
una comunidad donde nadie piense
en primer lugar en sí mismo, 
sino en cómo ayudar, amar y servir a los demás.

Que seamos una Iglesia 
que cada día se confronta con tu palabra
para alimentarse de ella y de la Eucaristía;
y donde cada persona sea importante
y pueda sentir tu presencia 
a través de la fraternidad 
de los hermanos y hermanas.

Que no seamos una Iglesia 
que vive para sí misma, 
sino que se desvive
buscando cómo servir más y mejor
a la sociedad de la que forma parte.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Cuerpo vivo de la Iglesia, de Cristo resucitado

Señor, hemos vuelto a la iglesia,
nuestra casa comunitaria, donde nos reunimos.
Nos gustan las iglesias,
son un punto de referencia
cuando encontramos una, tal vez viajando,
en valles o montañas, o en la ciudad,
de estilo antiguo, románico, o quizás moderno.
Una iglesia pequeña, mediana o grande,
invita a tu pueblo a reunirse;
y a visitarla para la plegaria personal:
es espacio de silencio sagrado, la casa del Padre,
el santuario donde Dios habita.

Un lugar que, si se profana -por otros intereses-,
deberá ser purificado, como tú hiciste
en el Templo de Jerusalén, expulsando
a los vendedores y a los cambistas.

Ahora nuestros templos son únicamente el signo
de ti mismo, Jesucristo, en quien Dios habita
verdaderamente.
De tu cuerpo resucitado, levantado en tres días.
De tu cuerpo místico, la Iglesia de piedras vivas.
De cada creyente en ti, que lleva en sí el Espíritu.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret