La Anunciación del Señor

Ciclo y fecha
Cicle: 
C
Temps: 
Santoral
Data : 
Lunes, 25 Marzo 2019
Dejarnos guiar por el Espíritu Santo

Te damos gracias, Señor Jesús,
porque has querido hacerte de nuestra raza,
para ser Dios-con-nosotros.
Es la mayor dignidad y responsabilidad
que podías ofrecernos.

Por eso te pedimos
que siempre seamos dignos de ella
y que tú seas nuestra referencia
cuando planeamos nuestra vida.

Tú has sido el más humano
y también el más cercano a Dios
de toda nuestra familia,
porque eres el Hijo.

Te pedimos también
que tengamos la disponibilidad
y la grandeza de corazón
de María, tu madre y la nuestra,
para saber acogerte
y saber guardar tu palabra,
para hacerte presente
con nuestra vida y actitudes,
para dejarnos guiar por el Espíritu Santo
y ser cada día colaboradores
de la voluntad salvadora del Padre.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
El sí confiado de María nos interpela muy seriamente

Dos maternidades inesperadas:
Una antes de tiempo, la otra demasiado tardía.
Dos niños imprevistos
que marcan un cambio de época:
el final de la antigua alianza,
la irrupción de la definitiva.

Gracias, Señor, porque estas dos parejas,
los prometidos María y José,
los ancianos Isabel y Zacarías,
supieron acoger la sorpresa que les mandabas,
ciertamente a deshora,
como un regalo y un don sagrado.

En un mundo en que todo se quiere planificado,
en que aspiramos a un control total
de nuestras vidas
y al riesgo cero,
el sí confiado de María,
la alegría contagiosa de Isabel,
la aceptación pacífica de José
nos interpelan muy seriamente.

Que sepamos acoger cada nueva vida
como un regalo sagrado que viene de ti,
cada sorpresa y cada vuelco inesperado
como una llamada que nos haces
a ponernos más confiadamente en tus manos.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Eres tú quien tiene la iniciativa de venir a nuestro encuentro, amarnos

Te alabamos y te damos gracias, Padre,
porque eres tú quien tiene la iniciativa
de venir a nuestro encuentro, amarnos,
introducirnos en el seno de tu familia
y colmar nuestros corazones con tu gracia.

Concédenos, Padre, que sepamos abrirnos más
para escuchar y acoger tu palabra,
como hacía María y como nos pide Jesús,
para que tengamos la capacidad de comprender
cuál es tu voluntad, qué es
lo que nos salva y nos hace mejores,
cuáles son los caminos que nos conducen
a vivir como hijas e hijos tuyos.

También te damos gracias porque
has querido contar con la decisión de María
y ahora cuentas con cada uno de nosotros
y con toda la comunidad de la Iglesia.

Haznos fieles, serviciales y disponibles,
diligentes en colaborar para que Jesús
sea escuchado, conocido, amado y seguido.

Y que sepamos hacerlo como María:
más con obras que con palabras,
llenos de alegría y con libertad interior,
mirando más al bien de los demás que a nosotros;
sintiéndonos felices por ser tus servidores,
por poderte dar a conocer como Padre
y confiando siempre en la fuerza de tu Espíritu.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Queremos aprender cada día a hacer tu voluntad

Te damos gracias, Padre, 
porque, en la persona de tu Hijo Jesús, 
nos hablas y te comunicas
con palabras y actitudes humanas.

Gracias porque así nos has dado a conocer
tu fidelidad, tu amor 
y la dignidad que has querido dar 
a cada uno de tus hijos e hijas, 
haciéndolos hermanos de Jesús.

Con la oración del salmo y el espíritu de Jesús
también nosotros queremos decirte: “aquí estamos”: 
queremos aprender cada día a hacer tu voluntad, 
a anunciar la salvación a nuestros hermanos; 
como María y acompañados por ella, 
queremos aprender a acoger y vivir
todo lo que tu palabra nos propone,
aunque supere nuestras expectativas.

Danos, Padre, como diste a María,
la presencia de tu Espíritu Santo, 
que nos forme como hombres y mujeres
según el modelo de tu Hijo Jesús.

Ayúdanos a entender, a creer y a vivir
que sólo disponiéndonos a servir 
y a buscar el bien de los demás 
podremos ser testigos 
y signo de tu salvación
y de tu amor y compromiso irrenunciable
para con toda la humanidad.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret