Santa María, Madre de Dios

Ciclo y fecha
Cicle: 
C
Temps: 
Navidad
Data : 
Martes, 1 Enero 2019
Como María, ayúdanos a ser personas de corazón abierto

Dios y Padre nuestro, queremos iniciar el año
dándote gracias porque siempre
nos bendices, nos proteges
y nos ofreces la paz.

Como María, madre de Jesús y nuestra,
ayúdanos a ser personas de corazón abierto
para poder acoger cada día tus dones,
en especial para poder recibir, meditar y vivir
tu Palabra que es fuente de luz y de vida.

Si tú, que eres  nuestro Padre,
deseas llenar nuestra vida con tus dones,
ayúdanos a vivir de tal modo
que andemos por el mundo derramando
tu bondad, tu amor y tu paz.

Que no haya personas que se alejen de ti
debido a nuestro egoísmo, nuestra poca fe,
o nuestra falta de testimonio.

Ayúdanos, Padre, a dar un testimonio de vida
que contagie el deseo
de ir al encuentro de Jesús,
de encontrarlo, como los pastores
lo encontraron con María y José,
y de vivir la gran alegría
de saberse salvados por Él
y, unidos a Él, poderte llamar «¡Abba, Padre!»

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
María guardaba todo en su corazón

Señor, el año empieza
acunado por nuevos deseos de paz.
Queremos la paz y la necesitamos
pero la verdad es que a lo largo del año
el ajetreo de la vida ordinaria
nos hace perder la paciencia
en más de una ocasión.
Ayúdanos a ser pacientes
y a buscar la concordia.

Los pastores supieron maravillarse
ante el Niño recién nacido.
Era un niño que poco o nada
se diferenciaba de los demás.
Sus padres eran una pareja joven
sin posibilidades económicas
pero con un gran corazón
y una capacidad de acogida que admiraba
a cuantos por compasión o por curiosidad
se acercaron al Portal.

María guardaba todo en su corazón.
Pasaron los años
y las cosas no siempre fueron bien.
El recuerdo de Belén la ayudó a salir adelante
en más de una ocasión.
Que las cosas buenas
vividas el año que ha terminado
nos ayuden a superar los malos momentos.

Te circuncidaron, Señor,
porque tus padres querían educarte
según los principios de la religión judía.
Te enseñaron a vivir en la presencia del Señor
y a tener siempre presente su Ley.
Que los padres cristianos
eduquen a sus hijos según el Evangelio.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Un Año Nuevo lleno de Dios

Padre,
hoy empiezo con esperanza un año nuevo. 

Lo comienzo con la presencia de la Madre;
ella me inspira confianza
y me da seguridad. 

También Jesús, tu Hijo, está presente;
sé que nunca me fallará y que me dará paz. 

Dame tu Espíritu Santo, para que
cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo,
se integren en la dinámica de tu Reino
y se adecuen a tu Proyecto de amor. 

Haz que comprenda que el tiempo
es el bien más preciado que poseo en la tierra
para continuar escribiendo
la Historia de la Salvación.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Vuelve a nosotros tu mirada y llénanos de tu paz

Señor del mundo, principio y fin de la historia,
que has querido llevar el nombre de Jesús,
que quiere decir Salvador:
tú quieres que te reconozcamos
en la ternura desvalida de un bebé
en brazos de una madre pobre y forastera.

Vuelve a nosotros tu mirada,
clara y compasiva,
y llénanos de tu paz.

Enséñanos a mirar como tú,
sin juicios ni desconfianzas,
a mirar como María, pasando por el corazón
todo lo que ven nuestros ojos,
a mirar como los pastores,
que no pueden dejar de comunicar
la alegría de haberte visto.

No sabemos todavía que nos deparará
el nuevo año, que hoy es también como un bebé;
pero queremos acogerlo con paz en el corazón,
confiando en que nada de lo que sucede
queda al margen de tu mirada
y de tu designio salvador.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Que María nos haga receptores y comunicadores de tu amor y de tu paz

Dios y Padre de toda la humanidad,
que has enviado a tu Hijo Jesús
como Príncipe de la Paz,
te suplicamos hoy por la paz
en este mundo que tanto amas.

Te pedimos por los países en guerra
y que pretenden resolver los conflictos
con la fuerza de las armas, sin diálogo,
y eliminando a los que consideran enemigos.

Te pedimos perdón por las desigualdades
que aún existen entres nosotros,
fruto del egoísmo de tantas personas,
y que son causa de graves conflictos.

Ayúdanos a superar las ambiciones de poder,
personales o políticas, que impiden
reconocer a los demás como hermanos
y conducen a verlos apenas como rivales.

No nos dejes caer en la tentación
de considerar nuestro modo de pensar 
como el único bueno y aceptable,
sin saber reconocer el bien y la verdad
que hay en las demás personas y comunidades.

Jesús ha venido al mundo por María,
a quien llamamos Reina de la Paz.

Ayúdanos, Padre, a saberla acoger
como nuestra maestra y educadora,
como lo fue para Jesús,
para que nos haga receptores y comunicadores
de tu amor y de tu paz.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret