Inmaculada Concepción

Ciclo y fecha
Cicle: 
C
Temps: 
Santoral
Data : 
Sábado, 8 Diciembre 2018
Santa María, acompáñanos en nuestro camino

Santa María, Madre de Dios,
tú que fuiste creada toda pura
para que pudieras traer al mundo
al que ha venido a rescatarnos
de la suciedad del pecado,
gracias por tu sí a la llamada del ángel,
gracias por someterte a la voluntad de Dios,
tú que eres la más libre de las criaturas.

Santa María, Madre nuestra,
Dios te ha hecho tan sublime
que algunos te imaginan lejana.
Pero una madre nunca está lejos,
y eres de carne y huesos como nosotros.

Acompáñanos en nuestro camino
tal como acompañaste a Jesús.
Cuida de nuestro crecimiento espiritual
y enséñanos a decir que sí
a las llamadas de Dios
como tú hiciste.
Que la belleza de tu vida
nos motive para hacer caso de tu gran consejo:
Haced lo que él os diga.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Que, como María, la Iglesia sea portadora de vida y de esperanza

Te damos gracias y te bendecimos,
Dios y Padre de Jesucristo y nuestro,
porque es propio de ti bendecir a todos
y hacernos participar de tu vida;
porque tú únicamente actúas movido
por tu amor fiel a toda la humanidad.

Te damos gracias porque has llenado a María
de tu amor y de la presencia del Espíritu Santo
y porque en ella has vencido el mal
que mancha nuestras vidas.

Te agradecemos también por la disponibilidad
y obediencia activa y libre de María,
que ha cooperado y coopera a que Jesús
esté presente en nuestro mundo.

Concédenos, Padre, seguir el ejemplo
de María, madre de Jesús y nuestra,
madre de la Iglesia y de toda la humanidad.

Que aprendamos de María a no tener miedo
de acoger con corazón abierto tu llamada;
a confiar en que tú actúas en el mundo
cuando nos abrimos totalmente a tu amor
y nos ponemos en actitud de servicio.

Que María sea para toda la Iglesia
y para cada creyente imagen y modelo
del camino que queremos seguir
como discípulos de Jesús.

Que, como María, la Iglesia sea
portadora de vida y de esperanza.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
En María descubrimos a la mujer fiel

Señor, en María descubrimos
el plan de salvación que deseas
para cada uno de nosotros.
En ella descubrimos a la mujer fiel:
Fiel a Dios y a su pueblo
y fiel a sus deberes de madre.
Toda su vida puede resumirse
en la frase de Caná: «Haced lo que Él os diga.»

Señor, nos has dado a María
para que despertara en cada uno de nosotros
la vocación a la santidad:
María, la Inmaculada, no es un ser etéreo.
Es una mujer que nos recuerda
que el Padre «nos eligió en Cristo
antes del comienzo del mundo
para que fuésemos santos e inmaculados
ante él, predestinados por amor
a ser sus hijos.»

Señor, de tu Madre, María, aprendiste la religión,
la lengua y la mentalidad de tu Pueblo:
que todas las mujeres sientan
que tienen un papel fundamental
en la vida cristiana
y hombres y mujeres sepan trabajar
aportando lo mejor de su persona
y su psicología.

Muchas mujeres
llevan el nombre de Inmaculada.
Que sientan la fuerza del Espíritu en su vida
y sepan responder adecuadamente.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Que como María hagamos de nuestra vida una opción por el bien

Bendito seas, Señor,
porque has elegido a María como Madre
y en ella nos das a conocer
nuestra identidad de hijos
y nos revelas que le hemos caído en gracia
al Padre Dios.

Señor, en la concepción de María,
todos nosotros hemos sido pensados y queridos
desde antes de nuestro nacimiento.
Que al igual que ella hagamos de nuestra vida
una opción por el bien.

Señor, no importa la edad,
todos somos portadores de tu mensaje.
Que sepamos vivir con alegría
nuestro testimonio cristiano.

Por las personas que hoy celebran su santo.
Que María sea su fuerza y su ayuda.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Danos, María, tu fortaleza y valentía

Señor, escogiste a María
para que comprendiéramos
cómo podrían ser las cosas
si el pecado no tuviera cabida en nosotros.
Ayúdanos a mirar con ojos de amor
a todas las madres.
Que no veamos impureza donde Tú ves amor.

Que como María recordemos en todo momento
que nuestro «código de barras»
es «made in Creator»,
no es «made in Adán y Eva».
Que no nos movamos en función de la manzana
de turno o de la serpiente del momento.

Danos, María, tu fortaleza y valentía
para cuestionar al mismo Dios
y poder dialogar con las llamadas que nos hace,
con los signos de los Tiempos,
y la presencia del bien y del mal en el mundo.

Gracias, María,
por hacernos comprensible tu misterio:
nos impulsas a luchar contra el mal
en cualquiera de sus formas
porque la gracia que tú recibiste
también la hemos recibido nosotros
y no puede caer en saco roto.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Bendito el SÍ que salió de tus labios

Alégrate llena de gracia»,
te decía un día el mensajero de Dios.
«Llena de gracia» y «bienaventurada»
te decimos odas las generaciones.

Te damos gracias, María,
por aquel SÍ,
humilde y generoso,
que hizo despuntar la aurora del nuevo día.

Un SÍ como aquel,
que brota del corazón,
no se improvisa en un instante.
Necesita toda una vida para prepararse.

Tu lo venías preparando desde siempre,
desde el primer momento de tu vida,
fiel cada momento a los caminos de Dios.

Con esa fidelidad discreta y constante
preparabas ya los caminos de tu Hijo,
los caminos de nuestra salvación.

¡Bendita seas, María, por tu SÍ!
repetiremos siempre más, agradecidos
los hermanos de tu Hijo.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Toda del Señor

Que alegría saludarte, santa María,
a nadie más como a ti,
ya que sólo tú eres toda del Señor.

Esta plenitud de gracia que has recibido
nos asombra, y en ti vemos
brillar al máximo el proyecto de Dios,
sobre toda persona, su obra maestra
precisamente en ti, espejo de feminidad.

En tu Hijo -y de Dios- como hombre,
y en ti, bendita entre las mujeres,
la humanidad se siente felizmente realizada.
No podíamos esperar otra cosa
del divino arte del Creador.

Todo ello con la discreción
que caracteriza el modo de actuar
del mismo Dios y de quienes le sirven,
comenzando por ti.

Que sepamos decir también
«Soy la esclava del Señor»,
para que Jesucristo tenga vía libre.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
El Sí de María

Señor, gracias por confiar
en una mujer de carne y hueso.
Hablar de María
en términos de Inmaculada Concepción
puede hacerla lejana e inaccesible.
Entiendo que María fue una mujer
con una absoluta confianza en Dios y en José.

Gracias, Señor, porque nos das la seguridad
de poder llevar a término la misión
que nos has encomendado a cada uno.

Gracias al SÍ de María
los esposos
esperan con ilusión y turbación
el nacimiento de un nuevo hijo,
los matrimonios mayores
siguen amándose y cuidándose
por encima de sus fuerzas,
los religiosos y religiosas
se mantienen fieles a pesar de las dificultades
y la incomprensión social,
los sacerdotes siguen predicando la Palabra
en un mundo que parece pasar de Dios,
los jóvenes esperan y buscan un mundo mejor...
y todos sabemos
que la Gracia del Altísimo
nos cubrirá con su sombra.

Gracias, Señor. 

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
¡Acoges a Dios en ti!

María,
tú me inspiras una actitud activa de Adviento.

Tu fidelidad constante, llena de amor,
hace que Dios te encuentre preparada para acogerlo.

El enviado de Dios, pasmado ante ti,
te saluda en nombre de Dios
como la llena de gracia.

En ti todo es amor sencillo
y disponibilidad confiada.
Siempre has creído en Él y acogido su gracia,
por eso, ha podido hacer maravillas en ti.

Tu amor sencillo y transparente
te permite dialogar y pedir explicaciones.

Querías saber de qué manera, desde tu pequeñez,
podías colaborar eficazmente
en el Proyecto de Dios.

Para ti, Él era el amigo y el confidente
en quien habías puesto todo tu amor.

Aun sin comprenderlo todo,
te fías de él, una vez más,
y te pones absolutamente, espíritu y cuerpo,
al servicio de su Proyecto salvador.

¡Gracias, Madre! ¡Hazme semejante a ti!

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
María modelo de fe

Padre bueno, 
hoy todo invita al agradecimiento
por cuanto has hecho en María 
y quieres hacer en nosotros, 
movido por tu gran amor;
te damos gracias 
porque podemos dirigirnos a María 
como madre y como modelo de fe,
como persona capaz de acoger tu palabra
y dispuesta a vivirla con toda su alma.

Gracias porque María trajo Jesús al mundo,
nos lo ha dado a conocer, ha invitado a obedecerle 
y ella ha sido la primera discípula.

Haz que, como ella, sepamos estar atentos
a acoger en todo momento tus proyectos,
no temamos adherirnos a ellos de corazón
ni digamos que hoy es imposible vivir
siguiendo el evangelio de Jesús como hizo María.

Ayúdanos, sobre todo, a no ver como normal
ni a pactar jamás con el mal y el pecado 
que encontramos en el mundo y dentro de nosotros:
que no pactemos con el egoísmo y la violencia,
que no seamos indiferentes 
cuando se violan derechos humanos 
o se esclavizan personas,
ni cuando se nos invita a vivir sin fe;
líbranos de decir que esto ha ocurrido siempre
y que es imposible mejorar el mundo.

Que tengamos el coraje de creer 
y de poner en práctica que, 
si cada persona de fe es un poco mejor 
y cada comunidad cristiana
vive más evangélicamente,
el mal va retrocediendo y allanamos el camino
para recibir con mayor plenitud tu gracia.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
No tuviste miedo de acoger la palabra y la propuesta de Dios

María, Madre de Jesús y nuestra, te damos gracias
porque no tuviste miedo de acoger la palabra
y la propuesta de Dios y porque te dispusiste
de todo corazón a cooperar con su proyecto,
abriendo de par en par tu vida y dejando
que Dios pudiera llenarte con su gracia.

Ruega por nosotros, María,
para que no nos hagamos sordos
a todo lo que Dios nos pide;
que, como tú, todos los cristianos vivamos
en la alegría profunda de ser amados por Dios
y fieles a la vocación de llevar Jesús al mundo,
para que cada persona pueda descubrirlo
como amigo y salvador.

Ruega por toda la humanidad, María;
por esta humanidad
creada y amada por Dios y que a veces
parece que olvide o ignore a su Padre;
ayúdanos a ser muy conscientes
de que somos una sola familia
y de que no podemos dejar a nadie arrinconado.

Ruega por todos los que han sido llamados
a seguir a Jesús sirviendo a los demás,
en la vida religiosa, como sacerdotes o diáconos:
ayúdales a ser, como tú,
fieles a la propia vocación y siempre próximos
a las comunidades a las que deben servir.

Acompaña, María, con amor materno,
a toda la humanidad que te fue confiada
por tu Hijo Jesús.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Madre de Jesús y madre nuestra, acarícianos con tu amor

Santa María, madre de Jesús y madre nuestra:
todas las madres son enriquecidas,
ennoblecidas por el amor de los hijos
que han engendrado y criado.
Tu hijo Jesús te enriqueció en grado inigualable
regalándote de modo anticipado
la gracia que nos ha obtenido con su vida,
muerte y resurrección.

Así pudo gozar desde el primer momento
de una madre digna de él.
Tú sabes que no fue egoísmo
porque, si bien es cierto que el amor a la madre
siempre rebota en bien del hijo,
desde la cruz te encomendó la misión
de ser madre del discípulo amado,
es decir, madre de todos nosotros.

Madre de Jesús y madre nuestra,
acarícianos con tu amor,
anímanos con tu ejemplo,
para que la gracia que obró en ti
desde el principio
obre también maravillas en nosotros,
nos perdone y nos convierta
en hombres nuevos a imagen de tu Hijo.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Que sepamos decir sí a las llamadas con que Dios irrumpe en nuestras vidas

Señor Jesús, tú que fuiste deseado
por tantas generaciones
que esperaban la llegada del Salvador
enviado por Dios desde el cielo,
finalmente te hiciste hombre
en el seno de una joven que se turbó
al oír el anuncio del ángel.
No entraba en sus planes
ser la Madre del Hijo de Dios,
pero sí que quería servirle
en lo que él dispusiera.

Ojalá que todos los niños,
tanto si son buscados
como si llegan inesperadamente,
sean recibidos con el amor disponible
que María y José te prodigaron.
Vivimos en un mundo tan programado
que cualquier sorpresa
nos parece una catástrofe.

Que sepamos decir sí
a las llamadas imprevistas
con que Dios irrumpe en nuestras vidas,
confiando en que sus planes
siempre van más allá de los nuestros.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret